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Dos Rayos de la Misma Luz, Morayta



Extracto de la Reseña y examen de los Discursos de apertura de las Universidades españolas en el curso académico de 1861 a 1862.

¡Como si la razón y la fe no fuesen dos rayos que proceden de una misma luz inmensa e indefectible, que es Dios; como si la filosofía y la revelación no fuesen dos arroyos de purísimas y cristalinas aguas que brotan de una misma fuente, que es la sabiduría increada; como si la ciencia humana y la ciencia divina, no fuesen dos luminosos faros, que colocados por la mano del Altísimo para que la humanidad dirija confiadamente su rumbo a puerto seguro por el proceloso mar de la vida, no debieran hallarse siempre en íntima unión y necesaria armonía, como las dos más elevadas manifestaciones del espíritu y del corazón humano, y fuera por el contrario preciso rechazar como filósofos lo que debe creerse como cristianos!

Ese Colosal Templo Levantado por el Genio de la Moderna Alemania, Morayta


Extracto del texto publicado en el diario La Nación en 1854, en defensa de la publicación de la Biblioteca del Hombre Libre.

La filosofía germana ha esclarecido los horizontes de la metafísica, asentado las bases del derecho, inquirido el secreto de todas las artes, e iluminado la mente de todos los pueblos. A ese colosal templo levantado por el genio de la moderna Alemania, han ido a buscar sus leyes la historia, su inspiración la poesía.

Sus maestros se llaman Kant, Fichte, Hegel, Schelling; sus discípulos, Novalis, Krausse, Ritter; ante cuyos nombres se postra de hinojos la civilizada Europa. Sus sistemas han renovado el mundo moral, señalando nuevos rumbos a los conocimientos humanos. Y es imposible hoy dar un paso en ciencias sin pedir luz a la sabiduría alemana.

Las Aspiraciones de la Humanidad se Dirigen a Dios, Morayta


Extracto del texto publicado en el diario La Nación en 1854, en defensa de la publicación de la Biblioteca del Hombre Libre.

¡Qué aspecto tan mágico presenta la civilización, debido sin duda a los rayos de luz, con que ha sido fecundada la humana inteligencia! La esclavitud abolida de todos los códigos, el derecho escrito en todas las frentes. Libre el pensamiento ahuyenta el error y discurre por los horizontes de la ciencia, dejando en pos de sus huellas ráfagas de luz inmortal. Las clases todas sacuden el sueño de la ignorancia y se aprestan al gran trabajo de la civilización universal. Sistemas nacidos de infatigable estudio y de luminosas investigaciones impelen la navegación de la tierra por el espacio.

Las aspiraciones de la humanidad se dirigen a Dios como nube de azulado incienso. La inteligencia lanzándose al vacío; cuenta los astros y adivina los secretos encerrados en esas flores de oro sembradas en la inmensidad del firmamento. Así encadena el rayo y tiene por mensajero el relámpago. Su poder es tal, que sondea las profundidades de la metafísica y sigue al espíritu humano en su vuelo a través del tiempo y del espacio. Los siglos que fueron obedecen a su voz, y rasgando el sudario que los encubre, le revelan los misteriosos secretos de su vida. Y como si tanta maravilla no llenara el abismo de sus deseos, busca en los monumentos aplastados por el tiempo los dogmas de todas las religiones, los símbolos de todas las teogonías.

Adoradores de la Verdad, Hemos Aprendido a ser Tolerantes, Morayta


Extracto del texto publicado en el diario La Nación en 1854, en defensa de la publicación de la Biblioteca del Hombre Libre.

Adoradores de la verdad, hemos aprendido a ser tolerantes con todas las opiniones, y a compadecer todos los errores. [...] Nosotros no admitimos más criterio que la razón, cuando de ciencias se trata. Nos parece lógico que declaremos como verdadero aquello que hemos pensado en nuestro propio juicio. Respetamos a los filósofos porque reconocemos los grandes servicios prestados por sus luminosas inteligencias al adelantamiento de la humanidad. 

Estas convicciones, que no son nuestras sino de la Europa civilizada, dominan con absoluto imperio desde el día en que Descartes proclamó a la faz del mundo la independencia de la razón humana. Los que niegan tal sistema se condenan al absurdo. La esterilidad de todas las escuelas que no han buscado su base en la razón, prueba que el aliento de Dios no las anima, y que la verdad no las ilumina.

Dos Poderes ya Separados en la Conciencia de Todo Hombre Culto, Morayta


Extracto del artículo constitutivo de la Liga Anticlerical Española, presidida por Miguel Morayta, en 1911.

Los dos principios que son esencia de la vida moderna y postulados de la cultura contemporánea y del espíritu europeo:  la libertad de pensamiento y la supremacía del poder civil, en la esfera de su propia acción, no tienen en España una existencia siquiera formal.

La Liga Anticlerical Española se propone como fin inmediato establecer una continua comunicación con análogas entidades del extranjero, crear un nexo entre todas las colectividades españolas, estimular a los poderes gobernantes, fiscalizar la acción del clericalismo, siempre reaccionario, propagar tenazmente nuestras doctrinas y, como fin remoto, separar para siempre los dos poderes, civil y religioso, ya separados en la conciencia de todo hombre culto, hasta llegar al completo laicismo de la vida civil.

Para ello, dirigimos un llamamiento a todas las fuerzas vivas del país, tanto corporativas como individuales, convencidos de que encarnamos las aspiraciones de todos los elementos liberales de la nación, y de que la campaña que organizamos no sólo obedece al más supremo imperativo de la cultura moderna, sino que es, ante todo y sobre todo, para los españoles, obra imprescindible de conservación nacional.

Beneméritos de la Patria, Miguel Morayta


Extracto de Masonería Española, en la edición ampliada y refutada de 1956.

Fue mucha la influencia ejercida en nuestra historia por los masones: lo demuestran las calles de Abascal, Alberto Aguilera, Alcalá Galiano, Andrés Mellado, Antillón, Cabarrús, Calvo Asensio, Carlos Rubio, Castelar, Cristino Martos, Conde de Toreno, Doctor Mata, Duque de Rivas, Empecinado, Espoz y Mina, Velasco, Escosura, Espronceda, Evaristo San Miguel, Fernández de los Ríos, Isturiz, Joaquín María López, Lacy, Manuel Cortina, Conde de Aranda, Malcampo, Manuel Becerra, Méndez Nuñez, Martín de los Heros, Martínez de la Rosa, Mendizabal, Moratín, Moret, Oraá, Muñoz Torrero, Rivero, Nuñez de Arce, Orense, Prim, Principe de Vergara, Quintana, Sagasta, Riego, Torrijos, Tutor (Argüelles), Porlier, Pardiñas y Ricardos.

Aún más, las Cortes, en varias de sus legislaturas, celebradas dentro de muy distintas situaciones, declararon Beneméritos de la Patria en grado heroíco a 22 españoles, ordenando que sus nombres se inscribieran sobre lápidas de mármol en el salón de sesiones. Pues no contando los de cinco anteriores a la introducción de la Masonería y los de siete héroes del Dos de Mayo y de la Guerra de la Independencia, todos los demás son de masones: Porlier, Lacy, Riego, Empecinado, Prim, Manzanares, Miyar, Torrijos, Espoz y Mina y Menacho.

Y es de notar que todos estos, como también casi todos aquellos, se conmemoran en el templo de las leyes por constituir sus méritos más salientes una rebeldía contra ellas.

Aún sin Proponérselo Propaga sus Doctrinas, Miguel Morayta


Extracto de Masonería Española, de la edición ampliada y refutada de 1954.

El Masón, hombre libre, ilustrado, de honradas costumbres y con medios de vida, disciplina en los templos sus ideas y su carácter, aprende a razonar, se suelta en el ejercicio de la palabra, se familiariza con los problemas políticos y sociales, olvida todos los prejuicios, siempre nocivos; se acostumbra a ser tolerante y henchido de sus convencimientos, aún sin proponérselo, propaga sus doctrinas en la cátedra, en el periódico, en el libro, en la reunión pública, en la tertulia del café, en todas partes, ganando así la opinión de multitud de gentes, incapaces de percatarse de que todo lo que aplauden y hacen suyo es parte del credo masónico. [...]

Los Masones, además, aunque formando parte de la más pura y perfecta democracia, tienen algo de aristócratas, por su ilustración, por su honradez, por su desinterés, y de esta suerte, dondequiera que hallan, no ocupan el último lugar, recayendo así sobre ellos principalmente la dirección o la responsabilidad de los actos profanos en que intervienen.

Siglos han de Transcurrir antes de que la Masonería consiga el Derecho al Descanso, Miguel Morayta


Extracto de Masonería Española, de Miguel Morayta, en la edición ampliada y refutada de 1956.

El Arte Real -la Masonería- es ciego defensor de la supremacía del Poder Civil; reconoce en la vida el derecho a vivir, y sus soluciones éticas, políticas y sociales las concreta en la trilogía Libertad, Igualdad, Fraternidad, suma -en todos los órdenes de la existencia- de todos los progresos posibles de la Humanidad, a cuya trilogía asisten, como regla de conducta, la más alta tolerancia, la práctica del más intenso sentimiento de caridad y beneficencia y la abominación de todo procedimiento de fuerza. [...] 

Equivocado estaría quien creyera encontrar en la Masonería posiciones y provecho personal; por su condición y por sus fines, obligada está a ser siempre oposición; su triunfo de hoy solo significa mayor capacidad para encaminarse en demanda de otro más definitivo. Siglos y siglos han de transcurrir antes de que la Masonería consiga el derecho al descanso, que habrá de proporcionarle una humanidad bastante capacitada para no necesitar leaders [sic] ni andadores. [...]

En los Estados Unidos, Suiza, Francia y Portugal, por ejemplo, no tiene la Masonería porqué pugnar por la libertad de cultos, mientras que en España exigirá aún formidables esfuerzos afirmar la tolerancia religiosa; y como este es el mismo caso de todos los demás aspectos de la vida, la Masonería resulta indispensable y por eso existe aún en los Estados más libres y más cultos.

La Historia de la Masonería Española no se Escribirá Nunca, Miguel Morayta



Extracto de Masonería Española, de Miguel Morayta, en la edición ampliada y refutada de 1956.

La Historia interna de la Masonería Española no se ha escrito aún y seguramente no se escribirá nunca; faltan y faltarán siempre los documentos al caso necesarios. Con más o menos dureza, la Masonería se vio perseguida en cuantos pueblos asentó sus reales, pero en ninguno como el nuestro, se ahorcó al Masón, sin formas ni proceso, sólo por serlo.

Aún durante la última Regencia, suavizadas las costumbres, vigentes leyes muy democráticas y reconocido como personalidad legal, el Grande Oriente Español pasó por el trance de que un juez de primera instancia se incautara de sus papeles y detuviera en la cárcel a sus más altos dignatarios, y todo para resultar, según no podía menos suceder, sobreseída libremente y con todos los pronunciamientos favorables para los detenidos, la sumaría de su razón.

Se explica así que durante muchos, muchos años, las Logias no extendieran ac tas de sus tenidas ni trazaran por escrito sus cuadros lógicos, ni formasen siquiera expedientes de iniciación: se hacía indispensable no dejar rastro de sus actos. ¿Cómo, sin existir archivos, narrar las visicitudes internas de la Orden?

Sobre la Constitución de Cádiz de 1812, Miguel Morayta


Telegrama de adhesión remitido por Miguel Morayta, el calidad de Gran Maestre del Gran Oriente Español, al  Conde de Romanones, Presidente de la Representación Nacional reunida en San Fernando el 24 de septiembre de 1910 para conmemorar el Centenario de las primeras Cortes Constituyentes de Cádiz

Exelentísimo señor Conde de Romanones

San Fernando, Cádiz.

La Masonería del Gran Oriente Español, y en su nombre el Gran Consejo de la Orden, se asocia cordíalmente al hermoso acto de la celebración del Centenario de las Cortes de Cádiz.

A esas Cortes fueron muchos francmasones, como Arguelles, Calatrava, Palafox, Alcalá Galiano, Conde de Toreno y tantos otros que incesantemente habían trabajado en sus Logias por la libertad, y una vez en dichas Cortes se mostraron tan incansables patriotas como ilustres hombres de Estado; prepararon, discutieron y promulgaron aquel Código admirable y aquellas leyes que fundamentaron un sabio y libre sistema constitucional.

Miguel Morayta, Gran Maestre