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Me habían Iniciado al Cosmopolitismo y a la Fraternidad Universal, Garibaldi


Extracto de las Memorias de José Garibaldi publicadas por Alejandro Dumas.

San Simón era una hermosa y muy espaciosa quinta, aunque entonces abandonada y destruida en parte; pertenecía a un conde de San Simón, en otro tiempo desterrado, según creo, y cuyos herederos estaban también desterrados como enemigos de la República. Yo no sé si era alguna cosa del famoso conde de San Simón, fundador de esa religión cuyos adeptos me habían iniciado al cosmopolitismo y a la fraternidad universal. Empero, por el momento, como esos San Simones eran enemigos nuestros, tratamos su quinta como bien conquistado: es decir, que nos apoderamos de las casas para hacer nuestros alojamientos y de los ganados para alimentarnos.

El Egoísmo Nace de Nuestra Infeliz Naturaleza, Garibaldi


Extracto de las Memorias de José Garibaldi publicadas por Alejandro Dumas.

Yo he servido en América la causa de los pueblos, y la he servido sinceramente; allí, como en Europa, era yo pues el adversario del absolutismo; amante del sistema en armonía con mi opinion, y por consiguiente enemigo del sistema contrario. Algunas veces he admirado los hombres, a menudo los he compadecido, jamás los he aborrecido. Cuando los he hallado malos, he sabido muy bien que su maldad y su egoísmo nacen de nuestra infeliz naturaleza.

La Cosa Más Rara que Hay en Este Mundo, Garibaldi


Extracto de las Memorias de José Garibaldi publicadas por Alejandro Dumas.

Entrado en el puerto de Rio Janeiro, mi buena suerte hizo que no tardase en hallar la cosa más rara que hay en este mundo, un amigo. Este amigo no tuve necesidad de buscarle, ni tuvimos que estudiarnos para conocernos; nos abrazamos. Nos cambiamos una mirada, y después de una sonrisa y de un apretón de manos quedamos, Rosseti y yo, hermanos para toda la vida.

Soñar en la Ternura Filial, Garibaldi


Extracto de las Memorias de José Garibaldi publicadas por Alejandro Dumas.

Si para ser poeta es necesario hacer la Iliada, la divina Comedia, las Meditaciones de Lamartine o las Orientales de Víctor Hugo, entonces no soy poeta; pero si ser poeta es pasar muchas noches en el mar meditando dentro de las aguas azuladas y profundas los misterios de las vegetaciones submarinas; si ser poeta es estar en éxtasis en las bahías de Rio Janeiro, de Nápoles o de Constantinopla; si ser, en fin, poeta es soñar en la ternura filial o en las escenas de mi amor juvenil, en medio de las balas y bombas, sin pensar que vuestro sueño puede acabar por un balazo en la cabeza o en un brazo, en tal caso sí, soy poeta.

La Gran Cuestión de la Humanidad, Garibaldi


Extracto de las Memorias de José Garibaldi publicadas por Alejandro Dumas.

Durante esas noches trasparentes del Oriente, que, como dice Chateaubriand, no son las tinieblas sino la ausencia del dia; bajo ese cielo todo constelado de estrellas; sobre esa mar cuya áspera brisa parece llena de aspiraciones generosas, discutimos no solamente las estrechas cuestiones de nacionalidad en las cuales se había hasta entonces encerrado mi patriotismo […] sino también la gran cuestión de la humanidad.

Desde luego, el apóstol me probó que el hombre que defiende su patria o que ataca la patria ajena, no es mas que un soldado piadoso en la primera hipótesis, e injusto en la segunda; pero el hombre que, haciéndose cosmopolita, adopta la segunda por patria, y va a ofrecer su espada y su sangre a todos los pueblos que luchan contra la tiranía, es más que un soldado; es un héroe. Entonces resplandecieron en mi espíritu luces Nuevas.

Roma, Garibaldi


Extracto de las Memorias de José Garibaldi publicadas por Alejandro Dumas.

Roma, ¿qué eres tú para mí, ferviente adepto de la antigüedad, sino la capital del mundo? ¡Reina destronada! pero tus ruinas inmensas, gigantescas y sublimes, de las cuales sale, como espectro luminoso, la memoria de todo lo que fue grande en lo pasado.

No solamente eres la capital del mundo, sino también la cuna de esta religión santa que ha roto las cadenas de los esclavos, que ha ennoblecido la humanidad hasta entonces hollada; de esta religión cuyos verdaderos apóstoles han sido los institutores de las naciones, los emancipadores de los pueblos. […]

Lejos de disminuir mi amor por Roma, creció con el alejamiento y la expatriación. A menudo, muy a menudo, del otro lado de los mares, a tres mil leguas de distancia, pedía al Todopoderoso que me otorgara la gracia de volverla a ver.

Sobre mi Madre, Garibaldi


Extracto de las Memorias de José Garibaldi publicadas por Alejandro Dumas.

Si hay algún buen sentimiento en mi alma, lo he heredado [de mi madre]. Su angélico carácter no podía menos de reflejarse en mí. Así, solo a su conmiseración por las desgracias y a su compasión por las penas ajenas debo yo el grande amor, la profunda caridad que siento por la patria; caridad que me ha valido el afecto y simpatía de mis desgraciados conciudadanos. […]

En las circunstancias más terribles de mi vida, cuando el Océano rugía bajo la carena y contra los flancos de mi buque, que levantaba como un corcho, cuando las balas rasas silbaban a mis oídos como el viento de la tempestad, y cuando las balas llovían a mi alrededor como el granizo, la veía yo arrodillada, sumergida en su oración, encorvada a los pies del Altísimo; y al punto reconocía que lo que me daba ese valor de que las gentes se han asombrado muchas veces, era la convicción de que no podía sucederme ninguna desgracia, cuando una santa mujer, cuando un ángel rogaba a Dios por mí.

La Cruz Austral, Garibaldi


Fragmento del discurso de Garibaldi en el puerto de Callao durante el levantamiento de columnas de la Logia Cruz Austral número 5, en 1853

En la soledad de mis noches estrelladas, en el puente de mando de mi último viaje a la milenaria Asia, me ha fascinado una vez más, esa refulgente constelación de estrellas que colocadas en forma de cruz por el GADU sirve de guía en el hemisferio austral. ¿Cuántas veces en mis noches de soliloquios le he expresado mis deseos de que me conceda también ser guía de la juventud de mi pobre patria tiranizada? ¡Que no cierre los ojos sin verla unificada, antes que termine mi peregrinación por los caminos del mundo! Si yo deseara nombre para una Logia a fundarse que fuera grande, fuerte y anhelara que fuera guía de los Masones y de la Masonería Universal, yo a esa Logia le pondría Croce Australe.