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¿Cuánto hay en Tí de Convencional y Cuánto de Auténtico?, Ortega y Gasset


Extracto de El Hombre y la Gente, que alberga la doctrina sociológica de Ortega y Gasset. El filósofo figura en numerosas listas de masones célebres, pero las pruebas sobre su pertenencia a la Orden no son claras. ¿Era Ortega realmente masón? Dejamos la respuesta abierta para el lector con extractos de este texto, que preparaba cuando murió.

Sólo cuando mi docilidad a lo que los Otros Hombres hacen y dicen me lleva a situaciones absurdas, contradictorias o catastróficas, me pregunto qué hay de verdad en todo ello, es decir, me retiro momentáneamente de la pseudorealidad, de la convencionalidad en que con ellos convivo, a la autenticidad de mi vida como radical soledad. De modo que en uno u otro grado, dosis y frecuencia vivo efectivamente una doble vida, cada una de ellas con su propia óptica y perspectiva. Y si observo en mi derredor, me parece sospechar que a cada uno de los Otros le pasa lo mismo, pero -y esto es de notar- a cada uno en dosis diferente.

Hay quien no vive casi más que la pseudovida de la convencionalidad y hay en cambio casos extremos en que entreveo al Otro enérgicamente fiel a su autenticidad. Entre ambos polos se dan todas las ecuaciones intermedias, pues se trata de una ecuación entre lo convencional y lo auténtico que en cada uno de nosotros tiene cifras distintas. Es más, en nuestro primer momento de trato con el Otro, sin darnos cuenta especial de ello, calculamos su ecuación vital, es decir, cuánto en él hay de convencional y cuánto de auténtico.

Sentirse Perdido es su Trágico Destino y su Ilustre Privilegio, Ortega y Gasset


Extracto de El Hombre y la Gente, que alberga la doctrina sociológica de Ortega y Gasset. El filósofo figura en numerosas listas de masones célebres, pero las pruebas sobre su pertenencia a la Orden no son claras. ¿Era Ortega realmente masón? Dejamos la respuesta abierta para el lector con extractos de este texto, que preparaba cuando murió.

El hombre se ha perdido muchas veces ya lo largo de la historia. Es constitutivo del hombre, a diferencia de todos los demás seres, ser capaz de perderse, de perderse en la selva del existir, dentro de sí mismo, y, gracias a esa atroz sensación de perdimiento, reobrar enérgicamente para volver a encontrarse. La capacidad y desazón de sentirse perdido es su trágico destino y su ilustre privilegio. [...]

De pronto y sin saber cómo ni por qué, sin anuncio previo, el hombre se descubre y sorprende teniendo que ser en un ámbito imprevisto, en este de ahora, en una coyuntura de determinadísimas circunstancias. [...] No podemos elegir el siglo ni la jornada o fecha en que vamos a vivir, ni el universo en que vamos a movernos. El vivir o ser viviente, o lo que es igual, el ser hombre no tolera preparación ni ensayo previo. La vida nos es disparada a quemarropa.

Lo más extraño y azorante de esa circunstancia o mundo en que tenemos que vivir consiste en que nos presenta siempre, dentro de su círculo y horizonte inexorable, una variedad de posibilidades para nuestra acción, variedad ante la cual no tenemos más remedio que elegir y, por tanto, ejercitar nuestra libertad. [...] Como dice el viejísimo libro indio: Dondequiera que el hombre pone la planta, pisa siempre cien senderos. De aquí que la vida sea permanente encrucijada y constante perplejidad.

Alguien Ha querido que Vivamos Naúfragos dentro de su Inmenso Enigma, Ortega y Gasset


Extracto de El Hombre y la Gente, que alberga la doctrina sociológica de Ortega y Gasset. El filósofo figura en numerosas listas de masones célebres, pero las pruebas sobre su pertenencia a la Orden no son claras. ¿Era Ortega realmente masón? Dejamos la respuesta abierta para el lector con extractos de este texto, que preparaba cuando murió.

Mientras convivimos en el Mundo vivimos en el extranjero, no haya de ello la menor duda. Por eso nos es tan radical enigma y por eso hay ciencias y filosofías para estrujarle su secreto, para enuclear su arcano fondo y averiguar qué es. ¡Porque todo parecería indicar que alguien ha querido que vivamos náufragos dentro de su inmenso enigma! Por eso, el Hombre, gústele o no, quiéralo o no, es constitutivamente y sin remedio descifrador de enigmas, y a lo largo de la historia universal se oye, por detrás de todos sus ruidos, un estridor de cuchillos que alguien afila contra el asperón. Es la mente humana que pasa y repasa su filo sobre el tenaz enigma, ¿qué es el Ser? [...]

La Mujer Vive en Perpetuo Crepúsculo, Ortega y Gasset


Extracto de El Hombre y la Gente, que alberga la doctrina sociológica de Ortega y Gasset. El filósofo figura en numerosas listas de masones célebres, pero las pruebas sobre su pertenencia a la Orden no son claras. ¿Era Ortega realmente masón? Dejamos la respuesta abierta para el lector con extractos de este texto, que preparaba cuando murió.

En el mismo instante en que vemos una mujer nos parece tener delante un ser cuya humanidad íntima se caracteriza, en contraste con la nuestra varonil y la de los otros varones, por ser esencialmente confusa. [...] El varón, por el contrario, está hecho de claridades. [...] Tal vez todo lo que piensa es pura tonteria, pero él, dentro de sí, se ve claro. De aquí que en la intimidad varonil todo suela tener líneas rigorosas y precisas, lo que hace de él un ser lleno de rígidas aristas.

La mujer, en cambio, vive en perpetuo crepúsculo; no sabe bien si quiere o si no quiere, si hará o no hará, si se arrepiente o no se arrepiente. Dentro de la mujer no hay mediodía ni medianoche: es crepuscular. Por eso es constitutivamente secreta. No porque no declare lo que siente y le pasa, sino porque normalmente no podría decir lo que siente y le pasa. Es para ella también un secreto. Esto proporciona a la mujer la suavidad de formas que posee su alma y que es para nosotros lo típicamente femenino. Frente a las aristas del varón, la intimidad de la mujer parece poseer sólo delicadas curvas. La confusión, como la nube, tiene formas redondas. [...]

[Además], el cuerpo femenino está dotado de una sensibilidad interna más viva que el del hombre [...] En este hecho veo yo una de las raíces de donde emerge, sugestivo, gentil y admirable el espléndido espectáculo de la feminidad. [...]

Los varones normalmente olvidamos nuestro hermano cuerpo, no sentimos que lo tenemos si no es a la hora frígida o tórrida del extremo dolor o el extremo placer. Entre nuestro yo, puramente psíquico, y el mundo exterior no parece interponerse nada. En la mujer, por el contrario, es solicitada constantemente la atención por la vivacidad de sus sensaciones intracorporales: siente a todas horas su cuerpo como interpuesto entre el mundo y su yo, lo lleva siempre delante de sí, a la vez como escudo que defiende y rehén vulnerable.

Las consecuencias son claras: toda la vida psíquica de la mujer está más fundida con su cuerpo que en el hombre; es decir, su alma es más corporal, pero, viceversa, su cuerpo convive más constante y estrechamente con su espíritu; es decir, su cuerpo está más transido de alma.

No Conozco a ese Personaje que Usted Llama Ser Humano, Ortega y Gasset


Extracto de El Hombre y la Gente, que alberga la doctrina sociológica de Ortega y Gasset. El filósofo figura en numerosas listas de masones célebres, pero las pruebas sobre su pertenencia a la Orden no son claras. ¿Era Ortega realmente masón? Dejamos la respuesta abierta para el lector con extractos de este texto, que preparaba cuando murió.

Siendo yo joven volvía en un gran transatlántico de Buenos Aires a España. Entre los compañeros de viaje había unas cuantas señoras norteamericanas, jóvenes y de gran belleza. Aunque mi trato con ellas no llegó a acercarse siquiera a la intimidad, era evidente que yo hablaba a cada una de ellas como un hombre habla a una mujer que se halla en la plenitud de sus atributos femeninos. Una de ellas se sintió un poco ofendida en su condición de norteamericana. Por lo visto, Lincoln no se había esforzado en ganar la guerra de Secesión
para que yo, un joven español, se permitiese tratarla como a una mujer. Las mujeres norteamericanas eran entonces tan modestas que creían que había algo superior a ser mujer. 

Ello es que me dijo: Reclamo de usted que me hable como a un ser humano. 

Yo no pude menos de contestar: Señora, yo no conozco ese personaje que usted llama ser humano. Yo
sólo conozco hombres y mujeres. Como tengo la suerte de que usted no sea un hombre, sino una mujer, por cierto, espléndida, me comporto en consecuencia. [...]

La Filosofía no es una Ciencia sino una Indecencia, Ortega y Gasset


Extracto de El Hombre y la Gente, que alberga la doctrina sociológica de Ortega y Gasset. El filósofo figura en numerosas listas de masones célebres, pero las pruebas sobre su pertenencia a la Orden no son claras. ¿Era Ortega realmente masón? Dejamos la respuesta abierta para el lector con extractos de este texto, que preparaba cuando murió.

La inmensa mayoría de cosas que vivimos son no sólo presuntas sino ilusorias; son cosas que hemos oído nombrar, definir, valorar, justificar en nuestro contorno humano; es decir, que hemos oído a los otros y, sin más análisis, exigencias ni reflexión, damos por auténticas, verdaderas o verosímiles. [...]

En la soledad el hombre es su verdad, en la sociedad tiende a ser su mera convencionalidad o falsificación. En la realidad auténtica del humano va incluido el deber de la frecuente retirada al fondo solitario de sí mismo. Esa retirada en que a las meras verosimilitudes, cuando no simples embelesos e ilusiones en que vivimos, les exigimos que nos presenten sus credenciales de auténtica realidad, es lo que se llama con un nombre amanerado, ridículo y confusionario, filosofía. 

La filosofía es retirada, anábasis, arreglo de cuentas de uno consigo mismo, en la pavorosa desnudez de sí mismo ante sí mismo. Delante de otro no estamos, no podemos estar integralmente desnudos: si el otro nos mira, con su mirada, ya, más o menos, nos cubre ante nuestros propios ojos. Esto es el extraño fenómeno del rubor, en que la carne desnuda parece cubrirse con un paño sonrosado a fin de ocultarse. [...]

La filosofía no es, pues, una ciencia, sino, si se quiere, una indecencia, pues es poner a las cosas y a sí mismo desnudos, en las puras carnes -en lo que puramente son y soy- nada más.

La Mirada desde el Abismo del Ser Femenino, Ortega y Gasset


Extracto de El Hombre y la Gente, que alberga la doctrina sociológica de Ortega y Gasset. El filósofo figura en numerosas listas de masones célebres, pero las pruebas sobre su pertenencia a la Orden no son claras. ¿Era Ortega realmente masón? Dejamos la respuesta abierta para el lector con extractos de este texto, que preparaba cuando murió.

Los ojos, ventanas del alma, nos muestran más del otro que nada porque son miradas, actos que vienen de dentro como pocos. Vemos a qué es a lo que mira y cómo mira. No sólo viene de dentro, sino que notamos desde qué profundidad mira. Por eso nada agradece el enamorado como la primera mirada. Pero hay que tener cuidado.Si los hombres supiesen medir la profundidad de que proviene la mirada de la mujer, se ahorrarían muchos errores y muchas penas.

Porque hay la mirada que se concede como una limosna, poco honda, lo justo para ser una mirada. Pero hay también la mirada que viene de lo más profundo, trayéndose su raíz misma desde el abismo del ser femenino, mirada que emerge como cargada de algas y perlas y de todo el paisaje sumergido, esencialmente
sumergido y oculto que es la mujer cuando es de verdad, esto es, profundamente, abismáticamente, mujer.

Esta es la mirada saturada, en la que rebosa su propio querer ser mirada, mientras que la primera era asténica, casi no era mirada, sino simple ver. Si el hombre no fuese vanidoso y no interpretase cualquier gesto insuficiente de la mujer como prueba de que ésta está enamorada de él, si suspendiese su opinión hasta que en ella se produzcan gestos saturados, no padecería las dolorosas sorpresas que son tan frecuentes.

¿Será el ahí donde está... el prójimo?, Ortega y Gasset


Extracto de El Hombre y la Gente, que alberga la doctrina sociológica de Ortega y Gasset. El filósofo figura en numerosas listas de masones célebres, pero las pruebas sobre su pertenencia a la Orden no son claras. ¿Era Ortega realmente masón? Dejamos la respuesta abierta para el lector con extractos de este texto, que preparaba cuando murió.

El cuerpo en que vivo infuso, recluso, hace de mí inexorablemente un personaje espacial. Me pone en un sitio y me excluye de los demás sitios. No me permite ser ubicuo. En cada instante me clava como un clavo en un lugar y me destierra del resto. El resto, es decir, las demás cosas del mundo, están en otros sitios y sólo puedo verlas, oírlas y, tal vez, tocarlas desde donde yo estoy. [...]

Yo puedo cambiar de sitio, pero cualquiera que él sea, será mi aquí. [...] El otro hombre tiene también su aquí pero ese aquí del Otro no es el mío. Nuestros aquís se excluyen, no son interpenetrables, son distintos. [...] Somos, mutuamente, dos fueras y por eso somos radicalmente forasteros.

Lejos es lo que está a considerable distancia de mi aquí. Lejos es lo que está allí. Entre el aquí y la lejanía del allí hay un término medio -el ahí-, es decir, lo que no está en mi aquí pero' sí próximo. ¿Será el ahí donde está... el prójimo?

La Permanente Incitación a Trascender desde Nuestro Contorno al Radical Universo, Ortega y Gasset


Extracto de El Hombre y la Gente, que alberga la doctrina sociológica de Ortega y Gasset. El filósofo figura en numerosas listas de masones célebres, pero las pruebas sobre su pertenencia a la Orden no son claras. ¿Era Ortega realmente masón? Dejamos la respuesta abierta para el lector con extractos de este texto, que preparaba cuando murió.

El cielo azul no empieza por estar allá en lo alto tan quieto, y tan azul, tan impasible e indiferente hacia nosotros, sino que empieza originariamente por actuar sobre nosotros como un riquísimo repertorio de señales útiles para nuestra vida; es su función, su actividad, lo que nos hace atenderlo y, gracias a ello, verlo, en su papel activo de semáforo. Nos hace señales. Por lo pronto el cielo azul nos señala buen tiempo, y nos es el primer reloj diurno con el sol andariego que, como un laborioso y fiel empleado de la ciudad, como un servicio municipal, si bien, por caso raro, gratuito, hace cotidianamente su recorrido del Oriente al Ocaso; y nocturnamente las constelaciones que nos señalan las estaciones del año y los milenios -el calendario de Egipto se basa en los cambios milenarios de Sirio-, y, en fin, nos señalan las horas. Mas no para aquí su actividad señaladora, advertidora, sugeridora. [...]

Aparte de señalarnos el cielo todos esos cambios útiles -climas, horas, días, años, milenios-, útiles pero triviales, nos señala, por lo visto, con su nocturna presencia patética, donde tiemblan las estrellas, no se sabe por qué estremecidas, la existencia gigante del Universo, de sus leyes, de sus profundidades y la ausente presencia de alguien, de algún Ser prepotente que lo ha calculado, creado, ordenado, aderezado. [...]

En la bruna nocturnidad de un cielo limpio, el cielo lleno de estrellas nos hace guiños innumerables, parece querernos decir algo. Comprendemos muy bien a Reine cuando nos insinúa que las estrellas son pensamientos de oro que tiene la noche. Su parpadeo, a la vez, minúsculo en cada una e inmenso en la bóveda entera, nos es una permanente incitación a trascender desde el mundo que es nuestro contorno al radical Universo.

Rectificación de la República, Ortega y Gasset


Extracto del discurso pronunciado por Ortega y Gasset, entonces diputado a Cortes, el 6 de diciembre de 1931 certificando su distanciamiento con la trayectoria de la Segunda República Española.

Durante esos siete meses, la República ha estado entregada a unos cuantos grupos de personas que han hecho de ella, libérrimamente, lo que les recomendaba su espontánea inspiración. Tenían derecho a ello, porque fueron la avanzada del movimiento republicano en la hora de máximo peligro. Era justo que los demás quedásemos, por el pronto, a la vera, procurando no estorbar; más aún, formando un círculo defensivo, dentro del cual esos hombres, sobre quienes el destino había hecho caer le tremenda carga de enseñar a una República recién nacida sus primeros pasos, pudiesen actuar con plena holgura, con plena calma. [...]

La República, durante su primera etapa, debía ser sólo República, radical cambio en la forma del Estado, una liberación del poder público detentado por unos cuantos grupos, en suma, que el triunfo de la República no podía ser el triunfo de ningún determinado partido o combinación de ellos, sino la entrega del poder público a la totalidad cordial de los españoles [...]

Es preciso rectificar el perfil y el tono de la República, y para ello es menester que surja un gran movimiento político en el país, un partido gigante que anude, de la manera más expresa, con aquel ejemplar hecho de solidaridad nacional, portador de la República, que interprete ésta como un instrumento de todo y de nada para forjar la nueva nación, y haciendo de ella un cuerpo ágil, diestro, solidario, actualísimo, capaz de dar su buen brinco sobre las grupas de la fortuna histórica, animal fabuloso que pasó ante los pueblos siempre muy a la carrera. [...]

Se trata, señores, de innumerables cosas egregias, que podríamos hacer juntos y que se resumen todas ellas en esto: organizar la alegría de la República española.

Los Fundadores de Religiones Antepusieron el Retiro al Apostolado, Ortega y Gasset


Extracto de El Hombre y la Gente, que alberga la doctrina sociológica de Ortega y Gasset. El filósofo figura en numerosas listas de masones célebres, pero las pruebas sobre su pertenencia a la Orden no son claras. ¿Era Ortega realmente masón? Dejamos la respuesta abierta para el lector con extractos de este texto, que preparaba cuando murió.

Los demagogos, empresarios de la alteración, que ya han hecho morir a varias civilizaciones, hostigan a los hombres para que no reflexionen, procuran mantenerlos hacinados en muchedumbres para que no puedan reconstruir su persona donde únicamente se reconstruye, que es en la soledad. [...]

No es un azar que todos los grandes fundadores de religiones antepusieran a su apostolado famosos retiros. Budha se retira al monte; Mahoma se retira a su tienda, y aun dentro de su tienda se retira de ella, envolviéndose la cabeza en su albornoz; por encima de todos, Jesús se aparta cuarenta días al desierto. ¿Qué no debemos a Newton? Pues cuando alguien, maravillado de que hubiese logrado reducir aun sistema tan exacto y simple los innumerables fenómenos de la física, le preguntaba cómo había logrado hacerlo, éste respondía ingenuamente: Nocte dieque incubando, dándole vueltas día y noche, palabras tras de las cuales entrevemos vastos y abismáticos ensimismamientos.

Debemos a los Griegos También Cadenas, Ortega y Gasset


Extracto de El Hombre y la Gente, que alberga la doctrina sociológica de Ortega y Gasset. El filósofo figura en numerosas listas de masones célebres, pero las pruebas sobre su pertenencia a la Orden no son claras. ¿Era Ortega realmente masón? Dejamos la respuesta abierta para el lector con extractos de este texto, que preparaba cuando murió.

Cuando los griegos descubrieron que el hombre pensaba, que existía en el universo esa extraña realidad que es el pensamiento, sintieron tal entusiasmo por las gracias de las ideas, que atribuyeron a la inteligencia, el lógos, el rango supremo en el orbe. En comparación con ello, todo lo demás les pareció cosa subalterna y menospreciable. Y como tendemos a proyectar en Dios cuanto nos parece óptimo, llegaron los griegos con Aristóteles a sostener que Dios no tenía otra ocupación que pensar. [...]

Innumerables cosas del más alto rango debemos a los griegos, pero también les debemos cadenas. El hombre de Occidente vive aún, en no escasa medida, esclavizado por preferencias que tuvieron los hombres de Grecia, las cuales, operando en el subsuelo de nuestra cultura, nos desvían desde hace ocho siglos de nuestra propia y auténtica vocación occidental. La más pesada de esas cadenas es el
intelectualismo. [...] Bajo el nombre primero de raison, luego de ilustración, y, por fin, de cultura, se ejecutó la más radical tergiversación de los términos y la más indiscreta divinización de la inteligencia. [...] 

Se colocaba a los hombres -como ante el escaparate de una joyería- en la opción de adquirir la cultura o prescindir de ella. Y, claro está, ante parejo dilema, a lo largo de estos años que estamos viviendo, los hombres no han vacilado, sino que han resuelto ensayar a fondo esto último e intentan rehuir todo ensimismamiento y entregarse a la plena alteración. Por eso en Europa hay sólo alteraciones. A la aberración intelectualista que aísla la contemplación de la acción, ha sucedido la aberración opuesta: la voluntarista, que se exonera de la contemplación y diviniza la acción pura. [...]

Como otras veces aconteció en el pasado conocido, vuelven ahora -y me refiero a estos años, casi a lo que va del siglo-, vuelven ahora los pueblos a sumergirse en la alteración. ¡Lo mismo que pasó en Roma! Comenzó Europa dejándose atropellar por el placer [...] luego ha sobrevenido el atropellamiento por el dolor y por el espanto. [...] Se perdió, como amenaza perderse en Europa, si no se pone remedio, la capacidad de ensimismarse, de recogernos con serenidad en nuestro fondo insobornable.

El Hombre Tiene que estar Siempre Vigilándose a sí Mismo


Extracto de El Hombre y la Gente, que alberga la doctrina sociológica de Ortega y Gasset. El filósofo figura en numerosas listas de masones célebres, pero las pruebas sobre su pertenencia a la Orden no son claras. ¿Era Ortega realmente masón? Dejamos la respuesta abierta para el lector con extractos de este texto, que preparaba cuando murió.

El hombre [...] más que por lo que es, por lo que tiene, escapa de la escala zoológica por lo que hace, por su conducta. De aquí que tenga que estar siempre vigilándose a sí mismo. [...]

Acción no es cualquier andar a golpes con las cosas en torno, o con los otros hombres: eso es lo infrahumano, eso es alteración. La acción es actuar sobre el contorno de las cosas materiales o de los otros hombres conforme aun plan preconcebido en una previa contemplación o pensamiento. No hay, pues, acción auténtica si no hay pensamiento, y no hay auténtico pensamiento, si éste no va debidamente referido a la acción, y virilizado por su relación con ésta.

Ni Dios ni la Bestia Ignoran Como el Hombre, Ortega y Gasset


Extracto de El Hombre y la Gente, que alberga la doctrina sociológica de Ortega y Gasset. El filósofo figura en numerosas listas de masones célebres, pero las pruebas sobre su pertenencia a la Orden no son claras. ¿Era Ortega realmente masón? Dejamos la respuesta abierta para el lector con extractos de este texto, que preparaba cuando murió.

Me parece un tanto ridícula definición la que Linneo y el siglo XVIII daban del hombre, como homo sapiens. Porque si entendemos esta expresión de buena fe sólo puede significar que el hombre, en efecto, sabe, es decir, que sabe todo lo que necesita saber. Ahora bien; nada más lejos de la realidad. Jamás el hombre ha sabido lo que necesitaba saber. Pues si entendemos homo sapiens en el sentido de que el hombre sabe algunas cosas, muy pocas, pero ignora el resto, como ese resto es enorme, parecería más oportuno definirlo como homo insciens, insipiens, como hombre ignorante. [...]

Si no fuésemos ahora tan a la carrera podríamos ver la cordura con que Platón define al hombre, precisamente por su ignorancia. Esta es, en efecto, privilegio del hombre. Ni Dios ni la bestia ignoran, aquél porque posee todo el saber, y ésta porque no lo ha menester. 

La Humanidad No Progresa Inevitablemente, Ortega y Gasset


Extracto de El Hombre y la Gente, que alberga la doctrina sociológica de Ortega y Gasset. El filósofo figura en numerosas listas de masones célebres, pero las pruebas sobre su pertenencia a la Orden no son claras. ¿Era Ortega realmente masón? Dejamos la respuesta abierta para el lector con extractos de este texto, que preparaba cuando murió.

La idea progresista consiste en afirmar no sólo que la humanidad, un ente abstracto, irresponsable e inexistente que por entonces se inventó, progresa, lo cual es cierto; sino que, además, progresa necesariamente. Idea tal cloroformizó al europeo y al americano para esa sensación radical de riesgo que es sustancial del hombre. 

Porque si la humanidad progresa inevitablemente, quiere decirse que podemos abandonar todo alerta, despreocuparnos, irresponsabilizamos, o como decimos en España, tumbarnos a la bartola y dejar que ella, la humanidad, nos lleve inevitablemente a la perfección y a la delicia. 

La historia humana queda, así, deshuesada de todo dramatismo y reducida a un tranquilo viaje turístico organizado por cualquier agencia Cook de rango trascendente. [...] Esta seguridad es lo que estamos pagando ahora.

El Destino del Hombre Depende de que Mantengamos un Contrapunto Murmurante, Ortega y Gasset


Extracto de El Hombre y la Gente, que alberga la doctrina sociológica de Ortega y Gasset. El filósofo figura en numerosas listas de masones célebres, pero las pruebas sobre su pertenencia a la Orden no son claras. ¿Era Ortega realmente masón? Dejamos la respuesta abierta para el lector con extractos de este texto, que preparaba cuando murió.

No hay adquisición humana que sea firme. Aun lo que nos parezca más logrado y consolidado puede desaparecer en pocas generaciones. Eso que llamamos civilización, todas esas comodidades físicas y morales, todos esos descansos, todos esos cobijos, todas esas virtudes y disciplinas habitualizadas ya, con que solemos contar y que en efecto constituyen un repertorio o sistema de seguridades que el hombre se fabricó como una balsa, en el naufragio inicial que es siempre el vivir, todas esas seguridades son seguridades inseguras que en un dos por tres, al menor descuido, escapan de entre las manos de los hombres y se desvanecen como fantasmas.

La historia nos cuenta de innumerables retrocesos, de decadencias y degeneraciones. Pero no está dicho que no sean posibles retrocesos mucho más radicales que todos los conocidos, incluso el más radical de todos: la total volatilización del hombre como hombre y su taciturno reingreso en la escala animal [...]

La suerte de la cultura, el destino del hombre, depende de que en el fondo de nuestro ser mantengamos siempre vivaz esta dramática conciencia y, como un contrapunto murmurante en nuestras entrañas, sintamos bien que sólo nos es segura la inseguridad.

Llega a Ser el que Eres, Ortega y Gasset


Extracto de El Hombre y la Gente, que alberga la doctrina sociológica de Ortega y Gasset. El filósofo figura en numerosas listas de masones célebres, pero las pruebas sobre su pertenencia a la Orden no son claras. ¿Era Ortega realmente masón? Dejamos la respuesta abierta para el lector con extractos de este texto, que preparaba cuando murió.

Cada uno de nosotros está siempre en peligro de no ser el sí mismo, único e intransferible que es. La mayor parte de los hombres traiciona de continuo a ese sí mismo que está esperando ser, y para decir toda la verdad, es nuestra individualidad personal un personaje que no se realiza nunca del todo, una utopía incitante, una leyenda secreta que cada cual guarda en lo más hondo de su pecho. Se comprende; muy bien que Píndaro resumiera su heroica ética en: llega a ser el que eres.

El Hombre Vive en Riesgo Permanente de Deshumanizarse, Ortega y Gasset


Extracto de El Hombre y la Gente, que alberga la doctrina sociológica de Ortega y Gasset. El filósofo figura en numerosas listas de masones célebres, pero las pruebas sobre su pertenencia a la Orden no son claras. ¿Era Ortega realmente masón? Dejamos la respuesta abierta para el lector con extractos de este texto, que preparaba cuando murió.

No vivimos para pensar, sino al revés: pensamos para lograr pervivir. Este es un punto capital en que, a mi juicio, urge oponerse radicalmente a toda la tradición filosófica y resolverse a negar que el pensamiento, en cualquier sentido suficiente del vocablo, haya sido dado al hombre de una vez para siempre, de suerte que lo encuentra, sin más, a su disposición, como una facultad o potencia perfecta, pronta a ser usada y puesta en ejercicio, como fue dado al pájaro el vuelo y al pez la
natación. [...]

Éste es un error formidable y fatal. El hombre no está nunca seguro de que va a poder ejercitar el pensamiento, se entiende, de una manera adecuada; y sólo si es adecuada, es pensamiento. O dicho en giro más vulgar: el hombre no está nunca seguro de que va a estar en lo cierto, de que va a acertar. [...]

Lejos de haber sido regalado al hombre el pensamiento, la verdad es [...] que se lo ha ido haciendo, fabricando poco a poco merced a una disciplina, a un cultivo o cultura, a un esfuerzo milenario de muchos milenios, sin haber aún logrado -ni mucho menos- terminar esa elaboración. [...] Y aun esa porción ya lograda, a fuer de cualidad adquirida y no constitutiva, está siempre en riesgo de perderse y en grandes dosis se ha perdido, muchas veces de hecho, en el pasado y hoy estamos apunto de perderla otra vez.

¡Hasta ese grado, a diferencia de los demás seres del universo, el hombre no es nunca seguramente hombre, sino que ser hombre significa, precisamente, estar siempre apunto de no serlo, ser viviente problema, absoluta y azarosa aventura o, como yo suelo decir, ser, por esencia, drama! Porque sólo hay drama cuando no se sabe lo que va a pasar, sino que cada instante es puro peligro y trémulo riesgo. Mientras el tigre no puede dejar de ser tigre, no puede destigrarse, el hombre vive en riesgo permanente de deshumanizarse.


Las Ideas no Están en Ningún Sitio del Mundo, Ortega y Gasset


Extracto de El Hombre y la Gente, que alberga la doctrina sociológica de Ortega y Gasset. El filósofo figura en numerosas listas de masones célebres, pero las pruebas sobre su pertenencia a la Orden no son claras. ¿Era Ortega realmente masón? Dejamos la respuesta abierta para el lector con extractos de este texto, que preparaba cuando murió.

Las ideas poseen la extravagantísima condición de que no están en ningún sitio del mundo, que están fuera de todos los lugares; aunque simbólicamente las alojemos en nuestra cabeza, como los griegos de Hornero las alojaban en el corazón, y los prehoméricos las situaban en el diafragma o en el hígado. Todos estos cambios de domicilio simbólico que hacemos padecer a las ideas coinciden siempre en colocarlas en una víscera; esto es, en una entraña, esto es, en lo más interior del cuerpo, bien que el dentro del cuerpo es siempre un dentro meramente relativo.

De esa manera damos una expresión materializada a nuestra sospecha de que las ideas no están en ningún sitio del espacio, que es pura exterioridad; sino de que constituyen, frente al mundo exterior, otro mundo que no está en el mundo: nuestro mundo interior.

El Hombre Puede Liberarse de Ser Esclavizado por las Cosas, Ortega y Gasset


Extracto de El Hombre y la Gente, que alberga la doctrina sociológica de Ortega y Gasset. El filósofo figura en numerosas listas de masones célebres, pero las pruebas sobre su pertenencia a la Orden no son claras. ¿Era Ortega realmente masón? Dejamos la respuesta abierta para el lector con extractos de este texto, que preparaba cuando murió.

Pensar, meditar. Estas expresiones ocultan lo que hay de más sorprendente en ese hecho: el poder que el hombre tiene de retirarse virtual y provisoriamente del mundo, y meterse dentro de sí, o dicho con un espléndido vocablo, que sólo existe en nuestro idioma: que el hombre puede ensimismarse.

Nótese que esta maravillosa facultad que el hombre tiene de libertarse transitoriamente de ser esclavizado por las cosas, implica dos poderes muy distintos: uno, el poder desatender más o menos tiempo el mundo en torno sin riesgo fatal; otro, el tener donde meterse, donde estar, cuando se ha salido virtualmente del mundo.

Baudelaire expresa esta facultad con romántico y amanerado dandysmo, cuando al preguntarle alguien dónde preferiría vivir, él respondió: ¡En cualquier parte, con tal que sea fuera del mundo! Pero el mundo es la total exterioridad, el absoluto fuera, que no consiente ningún fuera más allá de él. El único fuera de ese fuera que cabe es, precisamente, un dentro, un intus, la intimidad del hombre, su sí mismo, que está constituido principalmente por ideas.