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El Arte más Noble y Grandioso, Bach


Conclusión de la plancha masónica trazada en 1936 por el Doctor Bach, en la que defiende la eficacia de su método de sanación basado en 38 esencias florales. 

¿Y qué arte, dentro de todas las artes nobles, es más grandiosa que la de sanar? ¿Y qué es más conveniente para la Humanidad que proporcionar alivio al que sufre y consuelo y esperanza a todos aquellos que se encuentran frente a una difícil prueba que son víctimas de la preocupación o que sufren?

Estos remedios nos otorgan a cada uno de nosotros el poder de realizar estos actos maravillosos, no a través de su propia fuerza, sino con la ayuda de la fuerza que el gran Creador ha puesto en cada una de esas plantas medicinales.

Sólo Tenemos Remedios de Sustitución, Bach


Párrafos finales de la plancha masónica trazada en 1936 por el Doctor Bach, en la que defiende la eficacia de su método de sanación basado en 38 esencias florales. En su explicación final, Bach habla de sus Flores como remedios de sustitución, al modo de las palabras sustitutorias de la Palabra perdida. 

En esta gigantesca civilización de hoy en día, una civilización con grandes dosis de estrés y de tensión, la perturbación interna se ha hecho tan fuerte que nos encontramos muy alejados de la verdadera fuente de la sanación, de nuestra divinidad. Sin embargo, nuestro Creador, que conoce todas estas cosas, tuvo compasión de nosotros y, en su eterna bondad, nos proporcionó un medio para sanar nuestras enfermedades hasta que vuelva el tiempo o sean restablecidas las circunstancias que hagan posible la restauración de los verdaderos y directos remedios curativos.

Sin embargo, estos remedios de sustitución representan una ayuda maravillosa, ya que cuando se observa la alegría, la fortuna y la bondad que se incorporan de nuevo a una vida tras otra cuando éstas han sido sanadas con plantas medicinales, se demuestra, sin lugar a dudas que no sólo al cuerpo le fue otorgada la bendición.

Además, está demostrado que la armonía fortalecida entre el yo más elevado en nuestro interior y nuestro cuerpo exterior ha proporcionado la curación.

Las Flores del Creador, Bach


Extracto de la plancha masónica trazada en 1936 por el Doctor Bach, recogida en el recopilatorio de sus palabras por Edaf en 1993 Los Remedios Florales, Escritos y Conferencias, en la que defiende la eficacia de su método de sanación basado en 38 esencias florales de Gales e Inglaterra.

Desde tiempos inmemoriales, el hombre ha dedicado especial atención a dos grandes fuentes de la sanación: su Creador y las plantas medicinales de la naturaleza que su Creador ha puesto ahí para proporcionar alivio al que padece.

Sin embargo, por lo menos una verdad fue olvidada, la verdad de que las plantas medicinales de la naturaleza que han sido creadas para sanar trayéndonos el consuelo, calmándonos, llevándose nuestras preocupaciones y nuestros miedos, nos acercan a divinidad a nuestro interior y, al residir ese aumento de la divinidad en nosotros nos sanan.

Es un pensamiento maravilloso, pero es la absoluta realidad el que determinadas plantas medicinales, al expandir el consuelo en nosotros, nos acercan a la divinidad. Eso se manifiesta siempre de nuevo al comprobar que los enfermos no sólo son sanados de su enfermedad, sino que con esta recuperación también recobran paz, esperanza, alegría y compasión en su vida. O, si esas cualidades ya estaban presentes, se fortalecen muchísimo más.

Por eso, durante la curación con estas plantas medicinales, en el cuerpo se observa, en pequeños pasos, que la ayuda que ellas nos proporcionan no sólo logra curar el cuerpo, sino que también aporta las características de la divinidad a nuestra vida y a nuestro carácter.

De aquí que durante este tratamiento con las plantas medicinales se puede observar lo que en nuestro cuerpo nunca ha estado en orden, ya que todo lo que buscamos son aquellas características del que padece, que se encuentran en desarmonía con la fuente de la paz en su alma.

Es por este motivo por lo que se ignoran los síntomas habituales del padecimiento, concentrándonos, exclusivamente, en otros aspectos, tales como depresión, impaciencia, preocupación, temor, incapacidad de tomar una decisión, miedo, duda, intolerancia, desprecio... Todas estas características que no se encuentran en la calma, la seguridad y la compasión de nuestro yo interno.

Por Ahí Va un Hombre Casi Divino, Bach



Comienzo de la plancha masónica trazada en 1936 por el Doctor Bach, recogida en el recopilatorio de sus palabras publicado en 1993 por Edaf Los Remedios Florales, Escritos y Conferencias, en la que defiende la eficacia de su método de sanación basado en 38 esencias florales de Gales e Inglaterra.

Hermanos, nos han enseñado que en nosotros vive un principio vivo e inmortal.

Durante todos los siglos de la historia de la humanidad, el hombre ha creído que en él mismo existe algo más grande y más maravilloso que el propio cuerpo, que va más allá de la muerte. Desde tiempos inmemoriales, el hombre ha tenido eso en su mente.

Todos nosotros somos conscientes de que no solamente nuestro cuerpo es el causante de nuestras dificultades. Nosotros no decimos: Mi cuerpo está preocupado, o tiene miedo o está deprimido; sino más bien: Estoy preocupado, o tengo miedo, o estoy deprimido. Igualmente, no decimos: Mi mano tiene dolor; sino más bien: Mi mano me duele.

Si únicamente fuésemos nuestro cuerpo, nuestra vida no consistiría en otra cosa más que en satisfacer nuestros propios intereses y en aspirar a nuestro propio beneficio. Únicamente estaríamos preocupados por nuestro propio bienestar y por la satisfacción de nuestras necesidades.

Todo esto no es el caso. Cada sonrisa amistosa, cada pensamiento bien intencionado y cada actitud positiva, cada hecho que se deriva del amor o compasión con los otros, demuestra que en nosotros existe algo más grande que no podemos captar con la vista. Llevamos dentro una llama de divinidad, y en nosotros vive un principio vivo e inmortal.

Y cuanto más brille esa llama divina dentro de nosotros, tanto más irradia nuestra vida su compasión y su amor, tanto más seremos amados por nuestros semejantes que extenderán su dedo hacia nosotros diciendo: Por ahí va un hombre casi divino.

Además, la cantidad de paz, de fortuna, de alegría, de salud y de bienestar que experimentamos en nuestra vida depende de la medida en la que la llama divina pueda entrar y brillar en nuestra existencia.