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La Democracia, Fernando Garrido


Extracto de la República democrática, federal y universal.

La Democracia, vanguardia de la humanidad, declara guerra a muerte a todos los privilegios, errores, preocupaciones, instituciones y sistemas que sirven de estorbo al progreso, y después de apagar sus fuegos en la esfera de la discusión, los destruirá en el terreno de los hechos. [...]

La Democracia no es un partido, no es una reunión de hombres, que tiene por objeto mejorar su condición, independientemente de la suerte de los demás: la Democracia es la expresión de la idea generadora del progreso, que se realiza y se desenvuelve en el espacio y en el tiempo.

Luchar contra ella, es luchar contra el destino. He aquí por lo que ni la ciencia, ni la fuerza de sus adversarios, ni la inerte ignorancia de las masas, ni las traiciones o torpezas de sus defensores han podido ni podrán matarla. Ella reaparece más vigorosa y más fuerte tras cada derrota, renaciendo como el fénix de sus cenizas.

El programa del siglo XIX, Fernando Garrido


Extracto de la República democrática, federal y universal.

La bandera de la Democracia es el programa de la civilización moderna; es la ardiente aspiración de las generaciones, que de conquista en conquista, de progreso en progreso, marchan simultáneamente hacia el completo dominio de la materia, que debe hacer a la humanidad señora del mundo, y hacia la realización de un ideal de justicia, de amor y Libertad, risueña esperanza que nos sonríe en el horizonte, brillando al través de las ensangrentadas nubes que nos rodean.

Por eso en el glorioso estandarte de la Libertad y el progreso, que la Democracia tremola, ha escrito esas tres mágicas palabras que resumen el dogma de la política de la humanidad: Libertad, Igualdad, Fraternidad.

Y desenvolviendo en su Credo esta misteriosa trinidad, que encierra la Constitución del orden social nuevo; del reinado de la justicia, prometida a los hombres por todos los reveladores, soñada por los poetas y entrevista por los sabios, la Democracia [...] cree y espera que la aplicación de estos principios, y el establecimiento de las instituciones que son su consecuencia, producirán la paz perpetua.

La Libertad de Cultos, Fernando Garrido


Extracto de la República democrática, federal y universal.

Sea la que quiera la religión que los hombres profesen, pueden estar plagados de vicios o adornados de todas las virtudes.

La diferencia de religión no debe ser entre los hombres un motivo de odio o menosprecio, sino de caridad y amor. Jesucristo ha dicho: amemos más al más desgraciado. ¿Y quién puede serlo más, a los ojos de un buen cristiano, que el que está sumido en los errores de una falsa religión?

Por otra parte, en el fondo son iguales todas las religiones, puesto que todas tienen por objeto la adoración del Ser Supremo; su diferencia esencial consiste sólo en la revelación, en la forma, en las prácticas exteriores.

La religión de Jesucristo manda al hombre amar a sus semejantes sin distinción de religiones.

La libertad de cultos, lejos de ser un mal, es pues un bien para los pueblos, porque tiende a que se destruyan los odios, creados por las falsas interpretaciones dadas a la religión por los malos sacerdotes.

Porque con ella se estrecharán los lazos de unión entre las diversas razas y naciones, en beneficio de todos, y sobre todo, es justa porque se funda en el respeto a la libertad y a los derechos individuales.

De la Religión, Fernando Garrido


Extracto de la República democrática, federal y universal.

Si la Religión es una necesidad de nuestra alma; si los pueblos son naturalmente religiosos, ¿por qué teméis que cuando sean libres, cuando puedan manifestar y practicar todas las ideas y actos religiosos, peligre la Religión?

En el sistema republicano, los hombres son libres; pueden asociarse, fabricar conventos, y vivir en una cristiana comunidad, y lo pueden hacer sin que el gobierno intervenga. Los que deseen dar al clero sus bienes y haciendas, pueden hacerlo también. La práctica de la religión es libre, completamente libre. ¿Por qué, pues, ese horror de cierta parte del clero hacia el sistema republicano? ¿Por qué? Bien fácil es comprenderlo. Porque con la Libertad republicana no podrían estar ocultos sus vicios.

Porque con la Libertad republicana no podrían engañar al Pueblo, dándole por religión lo que tan lejos está de serlo.

Porque entonces sólo a condición de ser modelos de virtud, y de cumplir y practicar las máximas del Evangelio, los creería y los mantendría el pueblo, y no les bastaría, como ahora, decir: haced lo que yo digo, y no lo que yo hago. [...]

En el sistema republicano, la religión no tiene más armas que las que le son propias: la persuasión y el ejemplo. La violencia desaparece. La religión, en lugar de perder, gana pues con la República; porque depurada por la publicidad y la libertad, de los vicios que hoy la corroen, dejará de ser una institución social, un oficio mundano, para volver a adquirir un carácter esencialmente espiritual.

Del Impuesto, Fernando Garrido


Extracto de la República democrática, federal y universal.

El impuesto es una prima de seguros, es la cesión de una pequeña parte de lo que poseemos; en cambio de la cual la sociedad nos asegura la pacífica posesión del resto, y la satisfacción de ciertas necesidades, que no puede el individuo satisfacer aisladamente.

Cuando el impuesto se paga y la propiedad no está asegurada, ni satisfechas las necesidades que lo motivaron, o cuando la prima que se satisface es mayor de lo que se necesita para ello, entonces la contribución deja de ser justa y se transforma en un despojo, en una estafa, en un robo; pues es claro que la cantidad pagada por el seguro, desviada de su objeto, se malversa en otra cosa cualquiera.

De la propiedad, Fernando Garrido


Extracto de la República democrática, federal y universal.

Cuando el trabajo bien retribuido conduzca a los ciudadanos al bienestar y a las comodidades, de que hoy gozan exclusivamente los propietarios y especuladores, perderá la propiedad mucha de su importancia, y disminuirán casi completamente los atentados de que es objeto. El ideal social respecto a la propiedad está en que todo ciudadano sea propietario: los progresos políticos y sociales son proporcionados al aumento de propietarios, y cuantos más son estos, más efectivos son los progresos realizados.


Del Derecho al Trabajo, Fernando Garrido


Extracto de la República democrática, federal y universal.

La sociedad debe al hombre un trabajo conforme con sus fuerzas y aptitudes, cuyo producto baste a satisfacer sus necesidades.

A primera vista se cree difícil que la sociedad pueda cumplir con este deber; pero si así parece, es porque se considera la sociedad tal como hoy existe; y no cual será el día en que las instituciones democráticas rijan los destinos de los pueblos,

Con generaciones preparadas por la instrucción para el trabajo;

Con medios de comunicación rapidísimos y baratos por mar y por tierra;

Sin trabas fiscales ni gubernamentales, sin privilegios ni monopolios que dificulten la actividad individual;

Con libertad de asociación;

Con muchos millones de menos en el presupuesto nacional, obligatorio e improductivo;

Sin las paralizaciones que las guerras, revoluciones y reacciones producen en la industria;

Con la movilidad producida en la propiedad por la desamortización;

Con la inmensa facilidad que dará la libertad para la creación de Bancos, que generalicen y abaraten el crédito;

Con las obras de utilidad publica, que no podrán menos de emprenderse por los pueblos, provincias y naciones.

Del Derecho a la Instrucción, Fernando Garrido


Extracto de la República democrática, federal y universal.

La sociedad debe al niño la instrucción. Cuanto más instruido sea un pueblo, mejor conocerá sus derechos, será más honrado, más rico, más independiente.

Las escuelas de párvulos, de instrucción primaria y elementales, de oficios, artes y ciencias, corresponden naturalmente al Pueblo, y deben estar a cargo del Ayuntamiento, quien además, como complemento de la instrucción, deberá atender a la creación y sostenimiento de una biblioteca pública.

Independientemente de las escuelas sostenidas por el Pueblo, bajo la dirección del Ayuntamiento, los particulares podrán establecer, en uso de su derecho de libre enseñanza, cuantas escuelas crean convenientes.

El Ayuntamiento deberá tener exámenes públicos todos los años, y los padres deberán forzosamente presentar a ellos a sus hijos e hijas para que sean examinados en los conocimientos propios de su edad.

Los niños no están sólo bajo la tutela de los padres; están también bajo la tutela de la sociedad. A la del padre corresponde elegir método y escuela: a la de la sociedad, cerciorarse de que los padres cumplen con el sagrado deber de educar a sus hijos. Si no cumplieren con él, la sociedad, representada por su corporación municipal, les amonestará obligándoles a enviar sus hijos e hijas a las escuelas públicas sostenidas por el Pueblo.

Las escuelas superiores de industrias, artes y ciencias, corresponden a las Administraciones Provincial, Nacional, Continental y Universal; y aunque esta instrucción superior no es obligatoria para el ciudadano, lo es de la sociedad para con él. Mientras la espontaneidad individual no sea bastante vigorosa para crear escuelas superiores, el estado debe conservar las suyas.

La instrucción gratuita y obligatoria es, pues, un deber de la sociedad para con el individuo; por lo tanto una de las principales instituciones del sistema democrático.

Derecho a la Asistencia, Fernando Garrido


Extracto de la República democrática, federal y universal.

La sociedad tiene el deber de asistir al niño, al enfermo, al estropeado y al anciano.

El médico, la farmacia, la asistencia a domicilio, el hospital, el hospicio, la cuna y el asilo, sostenidos por el Pueblo y a cargo del Ayuntamiento, corresponden al cumplimiento de este deber.

Aunque imperfecta y parcialmente, la sociedad reconoce esta obligación y procura cumplir con ella: pero mal, pobremente, porque malgasta en cosas improductivas o perjudiciales lo que debiera emplear en satisfacer este [...] deber de fraternidad y amor que tiene la sociedad para con cada uno de sus hijos.

Ser Cristiano, Fernando Garrido


Extracto de la República democrática, federal y universal.

Ser cristiano, en la verdadera acepción de la palabra;

Es considerar hermanos e iguales a todos los hombres;

Es amar a los débiles y a los oprimidos, y servirles;

Es buscar la gloria en el bien de los demás;

Es querer la ilustración y el bienestar de los pueblos;

Es querer que desaparezca la holganza con los vicios que la acompañan, y que cada uno viva de su trabajo;

Es amar la paz y odiar la guerra;

Es condenar los privilegios y los monopolios, que engendran la riqueza inmerecida o unos pocos, y la más inmerecida miseria de los más;

Es amar la justicia y odiar la injusticia;

Es perdonar a los hombres y odiar las viciosas instituciones;

Es servir a la Providencia, contribuyendo a que el hombre cumpla en la tierra su destino, realizando esa sublime ley del progreso, que lleva a la humanidad a la perfección;

Es vivir del presente, esperar y trabajar en y para el porvenir;

Es cumplir con su primer deber social;

Es conocer la historia, tener conciencia de su misión y de su destino;

Es, en fin, ser un hombre de carne y hueso, con un corazón que siente y un alma que piensa.

La más Cristiana de Todas las Instituciones Políticas, Fernando Garrido


Extracto de la República democrática, federal y universal.

Las monarquías, a pesar de todos sus títulos de cristianas o de católicas, son hoy paganas. La fraternidad, la caridad, la igualdad, proclamadas por Cristo, son incompatibles con los tronos que se apoyan en la fuerza bruta, y no en la razón y en el derecho.

La República Democrática, Federal y Universal, es la más cristiana de todas las instituciones políticas; o mejor dicho, es la única institución verdaderamente cristiana: porque en ella la práctica de los grandes principios morales del Evangelio se convierte en dogma, en base de todos los derechos, de todas las leyes.

La Libertad, la Igualdad y la Fraternidad, principios morales, más que políticos, son el cimiento y la cúspide, el principio y el fin de las instituciones democráticas.


¿Por qué no podrían todas las naciones de Europa unirse?, Fernando Garrido


Extracto de la República democrática, federal y universal.

La diferencia de lenguas, usos, costumbres y preocupaciones de las diversas provincias de España, no impidieron que todas se unieran con estrechos vínculos, formando la unidad nacional, que con tanto valor hemos sabido conservar y defender.

Esto mismo podría decirse de las demás naciones de Europa, que en tiempos no lejanos estuvieron también divididas en pequeños estados independientes, con distintas leyes, usos y costumbres. ¿Por qué, pues, no podrían todas las naciones de Europa unirse en una gran República federal, conservando en tanto que lo creyeren conveniente, sus usos, lenguas, religiones y demás particularidades que las distinguen unas de otras? Esto aunque parece difícil no solo no lo es, sino que es fácil, necesario, indispensable; es una necesidad que todas las personas ilustradas comprenden ya, y que es preciso satisfacer.


La Especie Humana, Fernando Garrido


Extracto de la República democrática, federal y universal.

La especie humana aspira a la unidad, a constituir un solo Pueblo, una sola familia de hermanos. Todos sus esfuerzos tienden a ese resultado final y glorioso. Las ciencias, las artes, la política, las religiones, la filosofía, todas las manifestaciones de la inteligencia, todos los actos individuales o colectivos del hombre y de la sociedad, demuestran, de una manera indudable, que la unidad de la especie humana es una de las condiciones providenciales de su destino terrestre. [...]

Su primera unidad social nace en la choza del patriarca, en la tribu errante que fija definitivamente sus tiendas para cultivar la tierra: después viene el Pueblo, la Ciudad; más tarde la Provincia, reunión de pueblos; luego la Nación, reunión de provincias; después el Imperio, reunión de naciones. Estas unidades sociales, progresivas, han sido creadas para satisfacer las necesidades y deseos de acuerdo y unidad, siempre crecientes en la especie humana. Pero estas unidades se han producido y sostenido luchando [...]

La fuerza se ha declarado vencida e impotente siempre que ha aspirado a crear la gran unidad de las naciones y de los imperios, bajo el dominio de un solo hombre o de un solo pueblo. Alejandro, César, Carlo-Magno, Carlos V y Napoleón, que han pretendido reunir todas las naciones bajo sus cetros, no han podido verificarlo. Hoy no necesita demostración la idea de que para producir esta unión superior y definitiva de los pueblos, se necesita la cooperación de todas las voluntades movidas por sus sentimientos, necesidades e intereses.

Una Imperecedera Fraternidad, Fernando Garrido


Extracto de la República democrática, federal y universal.

La República Democrática, Federal, Universal tiene por base la soberanía individual, origen de todo derecho; Por objeto el perfeccionamiento moral y material del hombre; Por medios, la igualdad, la fraternidad, el trabajo y la ilustración; Por garantía, la federación de todos los pueblos, reunidos en una imperecedera fraternidad, que hará imposible el renacimiento de los tronos, con sus odiosos privilegios, monopolios, ejércitos, ciudadelas y cadalsos.


Del Origen del Vicio y el Crimen, Fernando Garrido


Extracto de La República Democrática Federal Universal.

Los derechos del hombre son imprescriptibles. [...] De su negación [...] nacen vicios y crímenes individuales y sociales, que producen efectos contrarios a los bienes que resultan de su reconocimiento y práctica.

Negando el derecho de Libre Examen [...] se estancan las ciencias, las artes e industrias; alimentándose errores, que sólo la libre discusión puede destruir, ahogándose en germen el pensamiento humano, fuente inagotable de adelanto y perfeccionamiento.

Negando los derechos de intervenir directamente en la administración pública y de sancionar las leyes, se da vida a privilegios, a oligarquías aristocráticas, nobiliarias, militares, clericales y bursátiles, a dictaduras y al despotismo. Tras de estos males vienen las conspiraciones promovidas por las ambiciones desenfrenadas, por el mal ejemplo, y las revoluciones que los Pueblos se ven obligados a emprender para librarse de la opresión.

Negando el derecho a la asistencia, el egoísmo se levanta como un espectro terrible a romper todos los vínculos sociales, los más dulces lazos que unen al hombre con sus semejantes; transformando los sentimientos del amor, de la familia y de la fraternidad, en mala fe, en hipocresía, en dolo, en indiferencia por los dolores ajenos.

Negando el derecho a la instrucción, que es el sustento del alma, se alimenta la ignorancia, laguna pestilente emponzoñada por funestos errores, superstición y fanatismo, que hacen descender al hombre al más degradante embrutecimiento.

Negando el derecho al trabajo, se transforma en un privilegio odioso el derecho de propiedad, y se engendra la miseria, con su repugnante acompañamiento de vicios, crímenes, odios, enfermedades, cárceles, tribunales y verdugos.

Así la negación de cada uno de los derechos del hombre, es una causa incesante de males que nacen unos de otros, ligándose en una formidable cadena, cuyos eslabones son las páginas históricas de las desgracias de los Pueblos.

Libertad, Igualdad, Fraternidad, Fernando Garrido


Extracto de La República Democrática Federal Universal.

¿Queréis presentarme reunidos todos los derechos del hombre? Helos aquí:

Libertad: libertad de cultos, de enseñanza, de imprenta, de reunión, de asociación, de industria, de tráfico.

Igualdad: sufragio universal, sanción de las leyes por el Pueblo, institución del Jurado, derecho de libre defensa.

Fraternidad: derecho a la asistencia, derecho a la instrucción, derecho al trabajo, derecho a la propiedad.

Todos los Derechos del Hombre, Fernando Garrido


Extracto de La República Democrática Federal Universal

¿Qué se debe entender por derecho de libre examen? El derecho de manifestar nuestra opinión o juicio sobre todas las cosas y personas, en cualquier forma, sin excepción, ni sujeción a ninguna ley.

¿Qué debemos entender por libertad de cultos? El derecho de adorar a Dios en la forma y modo que cada uno crea más conveniente, sin intervención de la autoridad ni de las leyes.

¿Qué debemos entender por libertad de enseñanza? El derecho de instruir o de trasmitir nuestras ideas o conocimientos a todo el que quiera recibirlos.

¿Qué debemos entender por libertad de imprenta? El derecho de imprimir y publicar nuestras ideas y opiniones sobre cosas y personas, libremente, sin depósito al editor responsable, sin sujeción a las leyes, especiales censores ni autoridades.

¿Qué se debe entender por derecho de reunión? El derecho que tienen todos los individuos para reunirse pacíficamente como y cuándo lo crean necesario, sin pedir permiso a nadie.

¿Qué se debe entender por derecho de asociación? El derecho que tienen los individuos para asociarse con cualquier objeto, que no sea criminal, del modo y forma que creyeren oportuno.

¿Qué se debe entender por libertad de industria? El derecho de ejercer cada uno la profesión, arte u oficio, que esté más conforme con sus inclinaciones e intereses, sin previo examen, título ni licencia de la autoridad.

¿Qué se debe entender por librecambio o libertad de tráfico? El derecho de comprar, vender, transportar y cambiar los productos del trabajo, sin trabas fiscales, ni registros en toda la nación, y sin aduanas tan pronto como la industria nacional pueda soportar la concurrencia con la extranjera.

¿Qué se debe entender por intervención directa en la administración pública? El derecho que asiste a todo ciudadano de nombrar a los que deben administrar la sociedad, y el de sancionar sus acuerdos y leyes. [...] El sufragio universal y La sanción de las leyes por el pueblo, satisfacen este derecho.

¿Qué debemos entender por libre defensa? El derecho de defenderse uno a si mismo, o de elegir defensor en cualquier pleito o causa criminal.

¿Qué debemos entender por ser juzgados por nuestros iguales? El derecho que tiene el Pueblo de administrar justicia por sí mismo, nombrando sus jueces. El Jurado garantiza la práctica de este derecho.

De los derechos y deberes del hombre, Fernando Garrido


Extracto de La República Democrática Federal Universal.

El hombre al nacer trae consigo el derecho de desarrollar libremente y conforme a las exigencias de su naturaleza, las facultades físicas, morales e intelectuales que constituyen su ser. [...] El hombre tiene la facultad de pensar, la necesidad de manifestar y de realizar su pensamiento, y de aquí nacen los derechos de Libre Examen y de Libertad de Acción que en la lengua política, se descomponen en los de libertad de cultos, de enseñanza, de imprenta, de reunión, de asociación, de industria y de tráfico.

El hombre, como miembro de la sociedad, tiene los derechos de intervenir directamente en el nombramiento de la administración pública, así Municipal como Provincial, Nacional, Continental y Universal; sancionan sus acuerdos o leyes, y los de libre defensa, y ser juzgado por sus iguales. El hombre tiene la necesidad de conservar su vida, necesidad que engendra los derechos a la asistencia, a la instrucción y al trabajo, del que nace el derecho de propiedad.