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Himno de Alabanza para la Fiesta de San Juan, Mozart


Extracto del Himno De Alabanza Para La Fiesta De San Juan K.148, escrito en 1772.

¡Oh, sagrado vínculo de la amistad de los cofrades / similar a la más grande felicidad y bienaventuranza del Edén! / Un amigo de confianza, nunca en la oposición; / un mundo conocido, mas lleno de misterio.

¡Poneos en pie, masones! ¡Cantad! / Que toda la tierra nos escuche en este día consagrado al canto, / un día grande, glorioso y honorable; / una sublime fiesta de fe y unidad.

Nos engrandece y nos lleva al más alto honor / para que nuestra recompensa florezca de polo a polo, / y para que los ojos de Febo no vean nada más magnífico / que nuestras logias de ambos hemisferios.

¿El Masón se consagra a la Vanidad o a la Dicha Profunda?, mozart


Extracto del Himno De Alabanza Para La Fiesta De S. Juan K.148, escrito en 1772.

¿Es a la vanidad? Decís ¿o es a la dicha profunda y / serena a la que el masón se consagra? / ¿Puede durar tan firmemente una ley / si se estableciera de manera arbitraria o impía?

¡No! Porque si bien es cierto que el mismo Dios / en todos nosotros nutre el noble impulso de unirnos, / también hay una ley que debe haberle complacido: / la amistad y el amor a la humanidad.

Hoy nos Reunimos Queridos Hermanos, Mozart


Hoy Nos Reunimos, Queridos Hermanos K.483, compuesta en 1786.

Hoy nos reunimos, queridos hermanos, / entre gozos y cánticos de alegría. / La buena voluntad de José, / en cuyo pecho arde / un triple fuego, / ha coronado de nuevo nuestra esperanza

Aunando corazones y voces, / cantemos a José este himno de alabanza, / pues él es el padre que nos ha unido. / Hacer el bien es el deber más noble, / él nos ha visto realizarlo con entusiasmo, / y nos corona con mano amorosa.

Gracias también al grupo que veló por nosotros, / que avivó la llama de la virtud / y que fue para nosotros ejemplo. / De cada uno de sus pasos / por el sendero masónico / ha brotado una fuente de fraternidad.

Corresponde proclamar, / con el más profundo y diligente anhelo, / el agradecimiento más sublime. / Permitidnos, una vez nuestra fuerza ha sido triplicada, / comenzar las labores más exaltadas / y acallar los alegres cánticos.

El Viaje de los Compañeros, Mozart


Pieza dedicada al Viaje De Los Compañeros K.468, compuesta en 1785.

Vosotros, los que os aproximáis / a un nuevo nivel de conocimiento, / andad firmemente por vuestro camino, / sabed que éste es el camino de la sabiduría. / Sólo el hombre perseverante / puede acercarse a la fuente de la luz.

¡Recibid para que os acompañe, oh peregrinos, / la bendición de vuestros hermanos! / ¡Que la prudencia permanezca a vuestro lado; / que la sed del conocimiento os guíe! / ¡Poneos a prueba siempre y nunca os sometáis / al error de la ciega negligencia!

Ciertamente es duro el viaje de la vida, / mas la recompensa será también dulce / para aquel viajero / que sabiamente sabe aprovechar su viaje. / Feliz aquel que puede decir: / ¡hay luz en mi camino!

Protejamos el Santuario de la Envidia de los Profanos, Mozart


Pieza Para La Clausura De La Logia Masónica K.484 compuesta en 1785.

A vosotros, nuestro nuevos guías, / ahora os agradecemos vuestra lealtad. / llevadnos aún más lejos por la senda de la virtud, / de modo que cada uno se alegre / por el lazo que lo une a los mejores hombres / y le endulza el cáliz de la vida.

También nos acercamos al roble sagrado para jurar, / al igual que vosotros, la construcción del gran edificio.

Ascendamos sobre las alas de la verdad / a lo más alto, al trono de la sabiduría, / hasta alcanzar su santuario; / para que seamos dignos de su corona / cuando piadosamente la protejamos / de la envidia de los profanos.

También nos acercamos al roble sagrado para jurar, / al igual que vosotros, la construcción del gran edificio.

La Alegría Masónica, Mozart


La Alegría Masónica K.471, compuesta en 1785.

Ved como ante el ojo de quien busca / la Natura devela su rostro poco a poco, / y como ella, en su gran sabiduría, / llena el sentir y el corazón con la más alta virtud. / Esta es una fiesta a los ojos del masón, / la verdadera y ardiente alegría masónica.

Ved como la sabiduría y la virtud / en el masón, su discípulo, / lo alcanzan dulcemente diciéndole: / Toma, bien amado, la corona / de nuestro hijo mayor, / de las manos de José. Esta es la fiesta mayor del masón, / éste es el triunfo del masón.

Hermanos: ¡Cantemos y alegrémonos por esto! / ¡Que nuestros cantos de alegría resuenen / hasta las cámaras interiores del templo, / que resuenen hasta en las nubes! / Cantad, pues José el sabio / ha entrelazado los laureles. / Los templos del masón han sido rodeados / de laureles por el sabio.

Un Eco Sea en Cada Pecho de Fratyernidad y Amor, Mozart


Extracto del Elogio de la Amistad K 623, adaptado como himno de Austria en 1947.

Cantemos la dulce armonía / nuestro gozo en alta voz / y un eco sea en cada pecho / de fraternidad y amor.

Consagrado este lugar / debe aquí la paz reinar / todos juntos nuestra grey / impondrá siempre la ley.

Cantemos la dulce armonía / nuestro gozo en alta voz / y un eco sea en cada pecho / de fraternidad y amor.

De tan noble igualdad / de tan grata libertad.

Amigo de la Fe y Nunca en Contra de Nada, Mozart


O heiliges Band, K. 148/125h compuesta para uso en el nombramiento de nuevos oficiales en Salzburgo en 1772. La letra de la canción es la primera estrofa de un poema atribuido a Ludwig Friedrich Lenz.

Oh lazo sagrado de amistad entre fieles hermanos / 
que iguala a la mayor felicidad y deleites del Edén / 
amigo de la fe y nunca en contra de nada /  conocido por todos y no obstante lleno de misterios / 
sí, conocido y no obstante lleno de misterios.

Anunciad en Voz Alta Nuestra Felicidad, Mozart


Cantata Masónica Anunciad en Voz Alta Nuestra Felicidad, elaborada por Mozart en noviembre de 1791 con motivo del levantamiento de columnas de un taller. La dirigiría en su última tenida. La letra está atribuida a Emmanuel Schikaneder, que también escribió el libreto de La Flauta Mágica.

Por vez primera mis nobles hermanos / nos congrega esta nueva sede / de la sabiduría y la virtud, / bendigamos este sitio / como el santuario de nuestra labor. / Aquella que habrá de descifrarnos / el gran secreto.

Es dulce el sentimiento del Masón / en un día de tanto jubilo / que enlaza de nuevo y con mayor firmeza, / nuestra cadena fraternal.

Dulce el pensamiento para la humanidad / que hoy gana un nuevo sitio para el hombre. / Dulce el recuerdo de los lugares / donde cada corazón fraternal / puede llegar a ser lo que fue, / lo que es y lo que será sin limitaciones.

Donde el ejemplo le enseña, / como la mayor de las virtudes, / el reinado de la benevolencia de la solidaridad

Con las manos entrelazadas, / dejen, hermanos, terminar nuestro / trabajo con júbilo y alegría. / Unidos por fuertes cadenas / de eslabones de fraternidad. / Por el mundo todos los masones / haciendo el bien como espigas están.

Con la escuadra cincelando / la piedra; a nivel y a compás / la gran obra construyendo / como buenos obreros de paz / colmados de recios varones, / paladines de la libertad. / Las columnas de sus templos / son un canto a las ciencias de Hiram. / Evitemos los pasos perdidos, / y abracemos la verdadera luz / y luchemos por los oprimidos.

A la gloria del Gran arquitecto / por la justicia y por la libertad, / por el hermano y la viuda, el acero / en nuestra mano desnudo estará.

La cadena mística formemos / y en estrecha comunión / decid conmigo, mis hermanos / salud, fuerza y unión.

Pronto será medio día pleno, Mozart


Del Libreto de La Flauta Mágica

El sol, espléndido escudo del amanecer, pronto refulgirá en su estela de oro, pronto hará desaparecer la superstición, pronto vencerá el hombre sabio. ¡Oh!, dulce ánimo, desciende sobre nosotros, retorna a los corazones humanos...

La tierra volverá a ser un paraíso, y los mortales, dioses.

Aria de Sarastro, Mozart


Del libreto de La Flauta Mágica

Dentro de estos muros sagrados no tiene espacio la venganza; y si un hombre cayera en ella, el Amor lo devolverá a su deber. Y así, mano a mano, con un amigo, camina, contento y feliz, hacia un mundo mejor.

Entre estos sagrados muros, en que cada hombre ama a su vecino, ningún traidor puede esconderse, pues se perdona a los enemigos. Si alguien no se deleita en estas enseñanzas, no merece llamarse ‘hombre’.

Tamiro llama al Templo, Mozart


Del libreto de La Flauta Mágica

- Este sendero te llevará a la meta que persigues, pero, ¡joven!: debes vencer como un hombre. Escucha con atención nuestras enseñanzas: Sé constante, paciente y discreto. (...) ¡Sé un hombre, y nada más! Joven: debes vencer como un hombre.

- Que las sabias enseñanzas de estos muchachos queden para siempre grabadas en mi corazón. ¿Dónde estoy ahora? ¿Qué va a ocurrirme? ¿Es ésta la tierra de los dioses? Esos pórticos, esas columnas muestran que residen en ellos la habilidad, la laboriosidad y el arte. Donde gobierna la acción y se prohíbe la vagancia, el vicio no puede, sencillamente, prevalecer. Me atreveré a atravesar ese pórtico; mi tarea es noble, su objetivo es claro, determinado y puro. (...)

Tamino se acerca al Pórtico por un lado. Una voz, desde el interior, le advierte que retroceda. Entonces Tamino se acerca al pórtico por otro lado. y recibe la misma respuesta: ¡Atrás! Finalmente, llama a la puerta central y aparece un anciano sacerdote.

- ¿Dónde quieres entrar, tú, osado forastero? ¿Qué buscas en este lugar sagrado?

- Todo aquello que pertenece al Amor y a la Virtud.

- Tu palabra es noble y altiva, pero, ¿cómo esperas encontrar lo que buscas? No te guían el Amor y la Virtud; la Muerte y la Venganza te incitan.

- Venganza solamente contra el villano.

-  No encontrarás a nadie así entre nosotros. (...) ¿Deseas seguir tu propio camino? (...)

- ¿Dónde está aquélla a la que robaron de nosotros? ¿Es posible que la hayan sacrificado ya?

- Ésa es una información, querido hijo, que, por ahora, no puedo darte.

- Explica esa clave y ¡no me mientas!

- El juramento y el deber sellan mis labios.

- ¿Cuándo se disipará esa oscuridad?

- Tan pronto como una mano amiga te haya conducido dentro del santuario de la unión eterna.

- ¡Oh, noche interminable! ¿Cuándo desaparecerás? ¿Cuándo verán mis ojos la luz?

Quien se una a la Orden irá al Infierno, Mozart


En este fragmento revelador de La Flauta Mágica, las tres servidoras de la Reina de la Noche charlan con Tamino. Intentan disuadirle de que siga adelante. Papageno, el hombre pájaro, inferior, duda, pero no Tamino.

Las Damas: Circulan muchos rumores sobre la perversidad de los métodos de los sacerdotes.

Tamino: Un hombre sabio busca la prueba y descarta lo que el común lenguaraz pueda decir.

Las Damas: Se dice que, cualquiera que se una a esta orden, va derecho al infierno, sin remisión.

Tamino: ¡Al infierno se irán ellos! ¡Esto es el colmo!

Papageno: Dime,Tamino, ¿es verdad?

Tamino: Sólo es palabrería de mujeres, calumnias de difamadores.

Papageno: Sin embargo, la Reina dice lo mismo.


Tamino: Ella es mujer, su mente es de mujer. Cállate; deja que sea suficiente con mi palabra. Recuerda tu deber y sé prudente.

Las Damas: ¿Por qué eres tan intransigente con nosotras? Papageno, ¿tambien tú te quedas callado? ¡Habla!

Papageno: Me gustaría... de verdad...

Tamino: ¡Cállate!

Papageno: Pues, mira, ¡no voy a callarme! Estoy tan avergonzado que no puedo dejar de hablar...

Tamino: ¡Calla! Deberías avergonzarte de no poder dejar de hablar...

Las Damas: Debemos partir, avergonzadas, ya que ninguno queréis hablar con nosotras.

Tamino y Papageno: Debéis partir, avergonzadas, porque nadie quiere hablar con vosotras.

Coro: El hombre es de espíritu fuerte; considera lo que puede decir antes de hablar. El sagrado recinto se ha mancillado: ¡Fuera las mujeres! ¡Al infierno!

Los cuatro elementos, Mozart


Del libreto de La Flauta Mágica.

- Llevad a estos forasteros ante nuestro templo del juicio. Cubridles las cabezas; deben ser purificados primero.Cuando la virtud y la rectitud construyan el Gran Camino, con honor, la tierra será un paraíso y los mortales se asemejarán a los dioses.

Sarastro y sus sacerdotes entran en majestuosa procesión portando frondas de palmera. Una vez han ocupados sus lugares cada uno hace sonar tres toques de trompeta. Satastro anuncia que ha apadrinado la iniciación de Tamino en su Orden para fortalecerlo contra las aviesas intenciones de la Reina de la Noche. (...)

- ¡Oh, Isis y Osiris! ¡Qué placer! La oscuridad de la noche retiene la luz del sol. Pronto, el noble joven entrará en una nueva vida, que, pronto, estará dedicada a nuestra orden. Su espíritu es limpio; su corazón, puro; pronto, él será merecedor de nuestra orden ante nosotros.

(...) Cambio de escenario. Cuevas rocosas con la primera luz del alba. Un fuego encendido en una de las cuevas; una cascada de agua, frente a la otra. Dos hombres en armas guardan:

- Aquél que viaja por estos intrincados senderos será purificado por el fuego, el agua, el aire y la tierra. Si supera el miedo a la muerte, se elevará sobre la tierra, volará hacia los cielos; a la luz de ese nivel superior, podrá dedicarse con total devoción a los misterios de Isis.

- No temo enfrentarme con la muerte, como un hombre, ni atravesar los caminos del deber. ¡Ábreme las puertas del miedo! Asumo con gusto los peligros del camino.

La mujer que no le teme a la oscuridad podrá ser iniciada, Mozart


Fragmentos de La Flauta Mágica.

- ¿Qué ha sido eso? ¿La voz de Pamina? (...) ¡Qué felicidad! Ahora, ella puede venir conmigo; Ahora, ningún destino podrá separarnos nunca más, incluso aunque nuestro destino sea la muerte. (...) ¿Tengo permiso para hablar con ella? (...) ¡Qué alegría cuando nos veamos de nuevo, y entremos, mano con mano, en el templo! Una mujer que no le teme a la oscuridad es valerosa y podrá ser iniciada. (...)

¡Tamino mío! ¡Qué felicidad! (...) Dondequiera que vayas estaré a tu lado. Yo misma te guiaré; Amor es mi guía. Él alfombrará con rosas nuestro camino, aunque las rosas nunca carecen de espinas. (...) 

- ¡Victoria! ¡Victoria! ¡Oh, noble pareja! ¡Habéis superado el peligro! ¡Los ritos de Isis son, ahora, vuestros! ¡Entrad en el templo!

Sarastro conduce a Tamino y Pamina hacia el claustro principal del Templo. (...) Sarastro está de pie ante el altar.

Los rayos del sol hacen desaparecer la noche; El poder subrepticio, hipócrita, ha acabado, está totalmente destruido. (...) ¡Acojamos a los iniciados! Habéis penetrado la oscuridad. ¡Gracias a ti, Osiris! ¡Gracias a ti, Isis! La fortaleza de espíritu ha vencido y, como recompensa, corona a la Belleza y a la Sabiduría con su diadema eterna!

La Flauta Mágica, Mozart


Fragmentos del Libreto La Flauta Mágica

Esta flauta mágica te protegerá siempre, incluso en las peores situaciones. Esta flauta te conferirá el gran poder de transformar el dolor, las penas de la humanidad; Recobrará la alegría quien llora una pérdida. Quien anhela un amor, lo encontrará.¡Oh! La maravilla de esa flauta vale más que todo el oro y todos los reinos, pues su poder regalará alegría y gozo a toda la humanidad.

(...) ¡Cuán poderosa es la magia de tu música, dulce flauta! Cuando suenas, incluso las bestias salvajes pueden sentir tu gozo!

(...) Toca tu flauta mágica: nos protegerá en nuestro periplo. En hora mágica, mi padre la extrajo de las raíces más profundas de un viejo roble, de mil años, entre truenos, rayos, tormenta y lluvia. Ven, ahora ven, y toca la flauta;  ella nos guiará por el sendero del espanto. Caminamos, por el poder de la música, con alegría, a través de la oscura noche de la muerte.

Carta a su Padre Enfermo, Mozart


"Ceremonia de iniciación de una logia masónica de Viena durante el reinado de José II", de Ignaz Unterberger, en la que supuestamente aparece el músico. Mozart ingresó en la Masonería en 1784 y poco después lo haría su padre, en la misma logia. En 1787, cuando cuando Leopold se encontraba ya muy enfermo, Mozart le escribe. 

¡Ahora, sin embargo, sé que está usted realmente enfermo! Sin duda no necesito decirle con cuánta ansiedad espero noticias tranquilizadoras (…) aunque me he acostumbrado a imaginarme lo peor, ya que la muerte, mirándola bien, es el verdadero Objetivo Final de nuestra vida, y por eso desde hace unos años me he familiarizado tanto con esa amiga buena y verdadera del hombre (...)

Y doy gracias a Dios que me ha concedido la felicidad de tener ocasión -usted ya me comprende - de conocerla como la llave de nuestra verdadera felicidad. Nunca me acuesto sin pensar que quizá, por joven que yo sea, no veré el día siguiente, y nadie de todos los que me conocen podrá decir que fui un malhumorado o triste en mi trato.