Beneméritos de la Patria, Miguel Morayta


Extracto de Masonería Española, en la edición ampliada y refutada de 1956.

Fue mucha la influencia ejercida en nuestra historia por los masones: lo demuestran las calles de Abascal, Alberto Aguilera, Alcalá Galiano, Andrés Mellado, Antillón, Cabarrús, Calvo Asensio, Carlos Rubio, Castelar, Cristino Martos, Conde de Toreno, Doctor Mata, Duque de Rivas, Empecinado, Espoz y Mina, Velasco, Escosura, Espronceda, Evaristo San Miguel, Fernández de los Ríos, Isturiz, Joaquín María López, Lacy, Manuel Cortina, Conde de Aranda, Malcampo, Manuel Becerra, Méndez Nuñez, Martín de los Heros, Martínez de la Rosa, Mendizabal, Moratín, Moret, Oraá, Muñoz Torrero, Rivero, Nuñez de Arce, Orense, Prim, Principe de Vergara, Quintana, Sagasta, Riego, Torrijos, Tutor (Argüelles), Porlier, Pardiñas y Ricardos.

Aún más, las Cortes, en varias de sus legislaturas, celebradas dentro de muy distintas situaciones, declararon Beneméritos de la Patria en grado heroíco a 22 españoles, ordenando que sus nombres se inscribieran sobre lápidas de mármol en el salón de sesiones. Pues no contando los de cinco anteriores a la introducción de la Masonería y los de siete héroes del Dos de Mayo y de la Guerra de la Independencia, todos los demás son de masones: Porlier, Lacy, Riego, Empecinado, Prim, Manzanares, Miyar, Torrijos, Espoz y Mina y Menacho.

Y es de notar que todos estos, como también casi todos aquellos, se conmemoran en el templo de las leyes por constituir sus méritos más salientes una rebeldía contra ellas.

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