Extracto de Libro del Aprendiz, escrito por Oswald Wirth en 1894.
Su audacia se ha manifestado muchas veces por caricaturas que no temían tallar en la piedra misma de las catedrales.
Un monje y una religiosa, representados en la más inconveniente de las actitudes, decoran la Iglesia San Sebaldus en Nuremberg y este tema escabroso se repite entre otros en una gárgola del museo de Cluny.
En la galería superior de la Catedral de Estrasburgo, una tropa de animales es conducida por un oso que lleva la cruz. Un lobo con un ciño prendido y precidido de un cerdo y de un carnero cargado de reliquias, desfilan piadosamente al paso que un asno dice la misa en el altar.
Revestido de ornamentos sacerdotales, un zorro reza en Brandeburgo ante una manada de gansos.
Los ejemplos de esta naturaleza abundan. Se encuentran juicios bastante subversivos y entre los condenados figuran a menudo personajes coronados o mitrados. El Papa mismo con la tiara y rodeado de cardenales ha sido entregado a las llamas eternas sobre la catedral de Berna.
Estos indicios hacen suponer que la iniciación conferida secretamente a los miembros de las confraternidades de San Juan no se refería únicamente a los procedimientos materiales del arte de construir.
Ciertas esculturas irónicas pueden haber sido inspiradas sin duda por las rivalidades que, en todas las épocas, han surgido entre las órdenes monásticas y los clérigos seculares; pero otras traducen manifiestamente el pensamiento íntimo de un artista singularmente emancipado para su época.
En la galería superior de la Catedral de Estrasburgo, una tropa de animales es conducida por un oso que lleva la cruz. Un lobo con un ciño prendido y precidido de un cerdo y de un carnero cargado de reliquias, desfilan piadosamente al paso que un asno dice la misa en el altar.
Revestido de ornamentos sacerdotales, un zorro reza en Brandeburgo ante una manada de gansos.
Los ejemplos de esta naturaleza abundan. Se encuentran juicios bastante subversivos y entre los condenados figuran a menudo personajes coronados o mitrados. El Papa mismo con la tiara y rodeado de cardenales ha sido entregado a las llamas eternas sobre la catedral de Berna.
Estos indicios hacen suponer que la iniciación conferida secretamente a los miembros de las confraternidades de San Juan no se refería únicamente a los procedimientos materiales del arte de construir.
Ciertas esculturas irónicas pueden haber sido inspiradas sin duda por las rivalidades que, en todas las épocas, han surgido entre las órdenes monásticas y los clérigos seculares; pero otras traducen manifiestamente el pensamiento íntimo de un artista singularmente emancipado para su época.

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