El fuego, Nagy


Extracto del Libro autobiográfico Jesuitas y Masones, publicado en Buenos Aires en 1963 y dedicado Ad Majorem Dei Gloriam, A la Gloria del Gran Arquitecto Del Universo, que relata las experiencias en ambas Ordenes del Dr Töhötöm Nagy.

Me he encontrado con el fuego, pero ya en sentido figurado en mis meditaciones y en los más diversos significados: ora como el fuego del infierno abrasador, ora como el del entusiasmo que me inflamó. La llama de la vela, la brasa del incienso, el centelleo de la lámpara eterna... en verdad todos predicaban sobre lo mismo: la purificación y la vida virtuosa.

Después he venido hacia los masones, a quienes consideré como el enemigo mayor de la Iglesia, donde encontraré la lucha, mediré el odio; estaba seguro que desde el primer día vociferarían contra los sacerdotes, tejerían proyectos con artimañas para exterminarlos, y desde que entré no oigo otra cosa que hablar de las virtudes, la abnegación y la purificación, como si aquí desde el Venerable hasta el Experto, todos no ambicionarían otra cosa que hacer de mí un hombre de bien. Y para esto no usan sola mente las palabras, sino que al lenguaje colorido de una liturgia lo prensan dentro de mí a través de mi sistema nervioso. ¿Cómo no me bastó estar entre los jesuitas durante un cuarto de siglo? ¿A esto vine yo acá? Estaba al borde de rebelarme.

Mientras el Venerable volvió a hablar y explicar que el fuego purificaba y yo también debía ser purificado, traté de tranquilizarme ya que de golpe me di cuenta que acá también tenía que escuchar predicaciones y nada menos que de industriales, médicos, comerciantes, abogados y empleados jubilados.

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