Extracto del Ensayo sobre el Principio Generador de las Constituciones Políticas de 1833.
Nunca la iglesia ha tratado de escribir sus dogmas; siempre se la ha forzado a ello. La fe, si la sofística oposición no la hubiese forzado nunca a escribir, sería mil veces más angélica: llora sobre estas decisiones que la sublevación le arranca y que siempre fueron aflicciones. El estado de guerra elevó estos venerables muros alrededor de la verdad: sin duda la defienden, pero la ocultan. [...]
Cristo no dejó un solo escrito a sus Apóstoles. En lugar de libros les prometió el Espíritu Santo. Es él, les dijo, quien os inspirará sobre lo que tenéis que decir.

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