Extracto del Cuarto de los Discursos Masónicos incluido en las Obras Completas de Francisco Bilbao publicadas en 1860.
Era necesario volver a recoger esos despojos sembrados por el naufragio, volver a enseñar el uso de los instrumentos, a descifrar el plan perdido. De otro modo el hombre viviría a merced de sus pasiones, despotizado por el hombre, explotado por el fuerte, sin recibir el salario de sus obras. Era necesario elevar el altar del sacrificio, piedra fundamental de la sociedad, hogar divino cuya luz es la ley, cuyo fuego es el alimento de los pueblos. Y todo esto es la tentativa de todas las religiones de la tierra. Todas ellas conservan fragmentos del divino testamento. No hay sociedad sin religión, y no hay religión sin templo. El templo es pues la obra de todos, el esfuerzo de todos.

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