El agua, Nagy


Extracto del Libro autobiográfico Jesuitas y Masones, publicado en Buenos Aires en 1963 y dedicado Ad Majorem Dei Gloriam, A la Gloria del Gran Arquitecto Del Universo, que relata las experiencias en ambas Ordenes del Dr Töhötöm Nagy.

¡ Ah, sí, el agua! La conozco bien. Desde tiempos remotos este elemento honesto viene siendo símbolo de la vida, la purificación y la fuerza creciente: en las tablillas suméricas de arcilla que datan de cuatro mil años a. J. los sacerdotes rociaban con agua los altares, luego, corre el agua a través del antiguo y nuevo testamento, purificándolo todo; la utilizan: San Juan Bautista, los apóstoles Pedro y Pablo y la siguen los católicos, protestantes, anglicanos y los sacerdotes de todas las sectas. Los masones no son sacerdotes, pero sí hombres humanos y por eso la emplean ellos también. Los sacerdotes tampoco la usan en sus liturgias porque son católicos, sino porque el catolicismo también ha tomado pretensiones humanas para edificar en su liturgia.

Aquí, durante la iniciación, otra vez es el agua quien habla por nosotros y predica en un lenguaje usado en todos los tiempos por hombres de todos los colores diciendo cuanto necesitamos purificarnos. Esto fue lo que pensé mientras estuve ahí con las manos mojadas, oyendo las exposiciones de la voz varonil que decía, que dominándonos cada vez más, nuestros caminos serán más fáciles.

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