La Verdadera Ciencia Simpatiza Poco con las ciencias Vulgares, Willermoz


Extracto del Anteproyecto leído por Willermoz en el Convento de Wilhelmsbad de 1782 donde se analizó la legitimidad de la filiación de la Masonería con la Orden del Temple y el futuro de la Orden. 

Esta ciencia [masónica] es mas bien efecto del sentimiento que de la penetración de espíritu, ella simpatiza poco con las ciencias vulgares, aunque sea su principio; y es por ello que no hay que buscarla en las academias de creación moderna en las que raramente habita; estos asilos de las artes y las ciencias vulgares, útiles hasta un cierto punto a la humanidad, no son lo suyo. Ella se adapta mejor a los que reconocen su debilidad, su degradación  y sus necesidades, que a aquellos que creen saberlo todo, que se esfuerzan por convencer, y que prueban por ello su ignorancia de las cosas que no están a su alcance, así como su poca aptitud por instruirse.

Tal es la definición de la verdadera ciencia en general, tal y como he oído darla en más de una ocasión a hombres poco conocidos, pero que han sabido probarme con evidencia que esta definición era justa y sin réplica. Pero como sea que ella exige lazos de amor, confianza y sumisión hacia el Ser Soberano, que uno no siempre se siente capaz de ofrecer, a menudo se prefiere extenderse en vaguedades, y negar sin prueba su existencia, e incluso cubrirla de ridículo, a ella y a aquellos que la buscan o que la cultivan, sin darse cuenta que ellos mismos se ponen en evidencia ante aquellos que son juzgados más competentes y que este lenguaje desgastado no podría hacer tambalear.

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