Extracto del libro `Los Constructores´
No es el Espíritu de Amistad un mero sentimiento de una fraternidad simpática y, por lo tanto, inestable, que disuelve las facciones concretas de la humanidad en el trazo borroso y vago de la emoción. No; este Espíritu clava sus raíces en la tierra de una profunda filosofía que observa la amistad del universo y que cree que los hombres deben de vivir en armonía con el universo en que viven y de acuerdo con su destino y origen.
Si creemos que Dios es la vida de todo cuanto ha existido, existe y existirá; si admitimos que hemos venido al mundo por obra y gracia de una gran sabiduría y de un inmenso amor, entonces todos somos hermanos. Todos los hombres, ya sean mejores o peores, ricos o pobres, enfermos o sanos, son hijos de un eterno Amigo y están enlazados por la cadena de oro de su parentesco espiritual. La fraternidad humana se fundamenta en este hecho el cual es la base de la lucha de la Masonería, no sólo en pro de la libertad, sino también en pro de la amistad entre los hombres.

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