Resuena por el Mundo ese Nombre de los Estados Unidos, Bilbao


Extracto de Iniciativa de la América, leída en París en 1856 e incluida en las Obras Completas de Francisco Bilbao publicadas en 1860. 

Ya resuena por el mundo ese nombre de los Estados Unidos, contemporáneo de nosotros y que tan atrás nos ha dejado. Los hijos de Washington hicieron época, cuando reunidos en Congreso proclamaron la más grande y bella de las constituciones existentes y aún antes de la revolución francesa. Entonces regocijaron a la humanidad adolorida, que desde su lecho de tormento, saludó a la República del Atlántico como una profecía de la regeneración de la Europa. El libre pensamiento, el self government, la franquicia moral y la tierra abierta al emigrante, han sido las causas de su engrandecimiento y de su gloria. Fueron el amparo de los que buscaban el fin de la miseria, de los que huían de la esclavitud feudal y teocrática de Europa; sirvieron de campo a las utopías, a todos los ensayos: de templo en fin a los que aspiran por regiones libres para sus almas libres. Ése fue el momento heroico en sus anales.

Todo creció: riqueza, población, poder y libertad. Derribaron las selvas, poblaron los desiertos, recorrieron todos los mares. Despreciando tradiciones y sistemas, y creando un espíritu devorador del tiempo y espacio, han llegado a formar una nación, un genio particular. Volviendo sobre sí mismos y contemplándose tan grandes, han caído en la tentación de los Titanes, creyéndose ser los árbitros de la tierra y aun los contemptores del Olimpo. La personalidad infatuada desciende al individualismo, su exageración al egoísmo; y de aquí, a la injusticia y a la dureza de corazón no hay más que un paso. Pretenden en sí mismos concentrar el universo. El Yankee reemplaza al Americano, el patriotismo romano al de la filosofía, la industria a la caridad, la riqueza a la moral, y su propia nación a la justicia. No abolieron la esclavitud en sus estados, no conservaron las razas heroicas de sus indios, ni se han constituido en campeones de la causa universal, sino del interés Americano, del individualismo sajón.

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