Los hombres recorrían arriba y abajo los peldaños de la miseria y el éxito, Kipling


Extracto de las Memorias de Kipling, tituladas Algo de mi mismo, dedicadas `Para mis amigos conocidos y desconocidos´.

Todas las curiosidades del mundo exterior pasaban tarde o temprano por nuestro lugar de trabajo [la redacción de la Civil and Military Gazette]: podía ser un capitán recién dado de baja por sus tremendas borracheras, que nos lo contaba con cara de pena, como pidiendo ayuda, y que luego desaparecía. O un hombre que por la edad podía ser mi padre y al que se le saltaban las lágrimas porque en los honores de la Gazette había bajado un puesto. O tres miembros del 9° Regimiento de Lanceros, uno de los cuales, compañero mío de colegio, había llegado a general gracias a su campaña en África Oriental durante la Gran Guerra. Los otros dos también eran caballeros de la reserva, de alta graduación. Los hombres que uno conocía allí recorrían, hacia arriba y hacia abajo, todos los peldaños de la miseria y el éxito. [...]

Hasta el 87, mi trabajó no pasó de la digna oscuridad del rincón de una provincia remota, en una comunidad especializada que no le interesaba a nadie, salvo a sí misma. [...] El sentido [de mi trabajo], descubrir existencias humanas de toda clase y condición y hacer posible que otros las descubriesen, no me dejaba tiempo para descubrirme a mí mismo.

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