La Sociedad de los Hombres Libres, Franklin



Extracto de El Libro del Hombre de Bien. 

Ya que he hablado de un gran proyecto que tenía concebido, me parece conveniente dar una idea de él y exponer su objeto. Presentóse por primera vez á mi imaginación cuando extendí las ideas siguientes en un papel que la casualidad ha conservado:

Observaciones hechas leyendo la historia en la Biblioteca, el 9 de mayo de 1731.

Los grandes negocios del mundo, las guerras, las revoluciones, etc., son conducidas y ejecutadas por los partidos. 

Estos partidos tienen por objeto su interés general en el momento presente, ó lo que entienden por tal.

La diferencia de objeto de estos diferentes partidos es la causa de todos los desórdenes.

Mientras un partido sigue un plan general, cada individuo tiene por objeto particular su interés privado.

Luego que un partido ha alcanzado su objeto general, cada uno de sus miembros piensa en su propio interés, el cual, encontrándose con otros intereses privados, rompe el partido, lo subdivide en otros nuevos, y causa mayores desórdenes.

Muy pocas son las personas que en los negocios públicos tienen por único objeto el bien de su país, por más que hagan alarde, de generosos sentimientos; y muchos hombres, cuyas acciones produjeron efectivamente un bien real a su país no se determinaron originariamente a practicarlas, sino porque vieron que la suerte de su interés particular pendía del triunfo del bien general; lo que demuestra que no obraron por un principio de buena voluntad.

También hay un corto número de hombres que en los negocios públicos obran sin otro fin que el bien de la humanidad.

Paréceme en su consecuencia llegado el caso de formar un partido unido para la virtud, organizando a los hombres virtuosos y buenos de todos los países en un cuerpo regular, que se gobernase por un conjunto de reglas acertadas y sabias, a las cuales probablemente los hombres honrados y sensatos obedecerían mejor que no se someten a las leyes ordinarias los hombres vulgares.

No dudo pues que cualquiera que con las cualidades necesarias emprendiese este proyecto, se haría grato a Dios, y obtendría buenos resultados.

Dando vueltas a este proyecto en mi cabeza, para cuando más adelante las circunstancias me permitiesen hacer un ensayo, escribía de cuando en cuando en unos borradores las ideas que se presentaban a mi imaginación sobre este asunto. La mayor parte de estos papeles se ha extraviado, mas por casualidad he hallado uno que contiene la substancia de un proyecto de profesión de fe, y que reune, a mi entender, los principios esenciales de toda religión conocida, sin que contenga nada que pueda ofender a los sectarios de
ningún culto. He aquí los términos en que está concebido:

Hay un solo Dios, que ha creado todas las cosas.

Este Dios gobierna el mundo por su providencia.

Debe ser honrado con la adoración, la oración y las acciones de gracias.

Pero el culto más agradable a Dios es hacer bien a los hombres.

El alma es inmortal.

Es indudable que Dios premiará la virtud y castigará el vicio, ya sea en este mundo, ya en el otro.


Mis ideas, en aquella época, eran que la asociación no fuese al principio fundada y propagada sino entre jóvenes solteros; que cada candidato, no solamente declarase adherirse á la profesión de fe, sino que además se hubiese ejercitado él mismo por el examen de las trece semanas en la practica de las virtudes; que la existencia de esta sociedad quedase secreta hasta que hubiese sido muy crecida, á fin de evitar las pretensiones de gentes poco aptas para entrar en ella; pero que cada socio buscase, entre sus conocidos, jóvenes de talento, bien dispuestos, a quienes se pudiese, con las precauciones necesarias, comunicar poco a poco este proyecto; que todos los miembros se obligasen a dar su parecer, a prestar su asistencia, su apoyo, para ayudarse mutuamente en sus intereses, en sus negocios y en sus adelantos en el mundo. Para distinguirnos habríamos tomado el nombre de Sociedad de los hombres libres, porque el ejercicio y el hábito de las virtudes nos excluiría de la dominación del vicio.

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